Bonnie Tyler sacó a bailar en Vilagarcía a su hombre de siempre, Robert Sullivan

Más allá de la nostalgia de los 80, la galesa infatigable puso su voz de granito a disposición de más de dos mil personas


Algunos figuras anuncian en estos tiempos convulsos el final de la música tal y como la conocemos. Que si Gibson no vale ya ni para envolver bocadillos de sardinas, que si un buen disco como dios manda, con su cara A y su cara B, no hay quien lo recicle porque es un pestiño infumable. Bien, compañeiros, explíquenme los orates de la era digital cómo una mujer nacida en 1951, en una mísera localidad minera de Gales, es capaz de llenar hasta la bandera el recinto que el pueblo de Vilagarcía puso a su disposición. Bonnie Tyler lo petó anoche en su única actuación en España dentro de la celebración de su 50 aniversario sobre los escenarios. Sí, amigos, fariña, pero para hacer una empanada de millo y zamburiñas.

A Bonnie la flanquearon Patricia Moon y Broken Peach, un grupo de Vigo que no se cortó a la hora de ochentear la noche en Vilagarcía. Ni siquiera cuando entonaron el Thriller de Michael Jackson, que ni está precisamente de moda, ni mola en absoluto. Un gran día para los niños, que dijo en su momento Iván Ferreiro. El asunto, en fin, reside en que Bonnie (Gaynor Hopkins, nacida en 1951) se hizo con el escenario en cuanto lo acarició.

Más allá de la nostalgia de los 80, la galesa infatigable puso su voz de granito a disposición de las más de dos mil personas que llenaban la plaza de la Segunda República y, de paso, petaban el parque público que se abre a sus pies. Ni siquiera tuvo que entonar su corazón jodido para sacar a bailar a su hombre, Robert Sullivan, con el que se casó en 1973, nada menos. El dillei Tres14 dibujó el final. Una diosa.

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Bonnie Tyler sacó a bailar en Vilagarcía a su hombre de siempre, Robert Sullivan