La práctica totalidad del agua empleada en el incendio de Impex fue recogida y enviada a procesar

Medio Ambiente controló desde el principio los riesgos ambientales junto a los servicios de extinción


Vilagarcía / La Voz

Veinticuatro horas después del incendio que destruyó una de las naves que Impex Europa posee en el polígono industrial de Trabanca-Badiña, la capital arousana hacía balance esta mañana de lo ocurrido. Sobre todo tras la nota que la formación Vilagarcía En Común difundió el sábado por la tarde, reclamando del Concello análisis de aire y agua que descartasen cualquier episodio contaminante. La candidatura afirmaba estar preocupada por el tipo de productos que maneja la empresa ?ese la fabricante del conocido raticida Ratibrom? y requería el máximo cuidado en el seguimiento de este asunto. Pues bien, tanto fuentes de la propia compañía como el alcalde de la ciudad, el socialista Alberto Varela, confirmaron ayer que esos controles se establecieron desde el primer momento, bajo la coordinación de la Consellería de Medio Ambiente y la colaboración del 112, los bomberos y el servicio municipal de Emerxencias e Protección Civil.

Las propias instalaciones, subraya Impex, que colaboró facilitando todo tipo de información desde el inicio del siniestro, estaban diseñadas para ejercer un efecto balsa, de forma que el agua empleada en la extinción de las llamas fue recogida en su práctica totalidad. Se calcula que el operativo conjunto utilizó unos 120.000 litros para contener el fuego, de los que más de cien mil quedaron embalsados y fueron captados y enviados a procesar a manos de una empresa de gestión de residuos. Ello no impidió la sospecha de que cierto volumen de líquido se hubiese filtrado hacia los sumideros de la zona. Por ello, explica Varela, que permaneció en la zona junto al concejal Lino Mouriño hasta las 16 horas, «establecéronse controis, por se fose preciso mesmo cortar as captacións de auga». Sus resultados descartaron un episodio contaminante. En cuanto al denso humo negro los técnicos ambientales apreciaron que se disipaba sin desencadenar problemas.

Varela aseguró comprender la preocupación que expresó En Común. Lo que no entiende es que sus miembros no se pusieran en contacto con él. «Todos teñen o meu número de teléfono, e claro que é lóxico que estivesen preocupados, pero máis lóxico sería que chamasen para coñecer que se estaba a facer, porque nós estabamos alí».

Que el incendio quedase controlado hacia mediodía no implicó que permaneciese inerte. El servicio municipal no empezó a retirar el dispositivo desplegado en Trabanca hasta las seis y media de la tarde, y los bomberos tuvieron que acudir en varias ocasiones, la última a las cuatro de la mañana, tras ser alertados por un vigilante de seguridad de la aparición de pequeños rescoldos. Ayer por la mañana regresaron para comprobar el estado de las instalaciones. La estructura está destrozada.

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