La «Kelly» que creció en el barrio de Os Duráns

Myriam Barros nació en Uruguay, pero sus padres son vilagarcianos y ella vivió en la ciudad varios años; ahora dirige desde Lanzarote el reivindicativo colectivo de las camareras de hotel


vilagarcía / la voz

A los doce Myriam Barros conoció Vilagarcía. La tierra de sus padres, que habían emigrado a Sudamérica y decidieron regresar a su ciudad natal para instalarse en el barrio de Os Duráns en los años 90 del siglo pasado. Años más tarde, ella también decidió hacer las maletas para buscar trabajo, pero en su caso más cerca. Se quedó en Canarias y allí vive desde entonces.

Su historia no pasaría de ser la de cualquier arousano que decidió buscarse las habichuelas lejos de casa, pero todo cambió hace un par de años. Myriam comenzó hace cinco años a trabajar como camarera de hotel en Lanzarote. Y encontró un grupo de Facebook en el que varias de sus colegas contaban sus problemas en el día a día. «Al principio no participaba -recuerda-, pero un día me decidí a llamar a una chica de Lloret de Mar y empezamos a organizarnos por territorios». Un paso este imprescindible por la diferencia que hay en los convenios

A partir de ahí se precipitaron los acontecimientos. Ella decidió dar un paso adelante. «Me sentía protegida porque estaba en el comité de empresa y no era tan vulnerable», subraya. Sostiene Myriam que algunas de sus compañeras tenían miedo a posibles represalias, pero poco a poco comenzaron su particular batalla. Organizaron un primer acto al que invitaron a todos los sectores de la sociedad canaria. Aquello no dejó indiferente a nadie. Y más cuando anunciaron que iban a comenzar las movilizaciones para denunciar las pésimas condiciones laborales que sufrían.

La bola de nieve fue creciendo y en 2016 decidieron dar otro paso adelante y constituirse en la asociación «Las Kellys» (la «kelly», la que limpia). Y comenzó la aventura más grande. Llegaron al Senado, al Parlamento Europeo y consiguieron reunirse con Mariano Rajoy. «Viendo que Pedro Sánchez se reunió solamente durante una hora y cuarto con Torra y que nosotras estuvimos dos horas, cuando en un principio iban a ser solo 45 minutos, pienso en lo que hemos conseguido», recuerda Myriam, orgullosa. «Conseguimos dar visibilidad a un colectivo que era invisible y que se hizo un hueco en la primera línea de la agenda política», dice.

Algunas de sus reivindicaciones, de hecho, ya han sido atendidas pero, como reconoce la presidenta del colectivo, «todavía queda mucho por hacer». Una de las asignaturas pendientes, por ejemplo, es conseguir extender su movimiento a la comarca de O Salnés. «Están incluso peor que nosotras», apunta Myriam, que conoce bien lo que sucede por aquí porque regresa a Vilagarcía de cuando en cuando y porque algunas compañeras gallegas ya han contactado con ellas. «En algunas casos tienen que hacer hasta de recepcionistas y trabajan doce horas al día sin librar. El problema es que tienen miedo a denunciar la situación porque no hay tanto trabajo como puede haber por aquí», explica. «Cuesta dar el primer paso porque muchas viven en un estado de depresión y de ansiedad por las situaciones que viven. Son unas luchadoras natas», resume.

El documental

Uno de los proyectos que desde «Las Kellys» tienen en mente para desarrollar en esta comarca es la proyección en Vilagarcía del documental que recientemente han estrenado y en el que se narra toda su historia. Una proyección que podría realizarse el próximo mes de enero, aunque todavía no está cerrada la fecha. De momento la asociación tiene presencia en ocho territorios, quién sabe si O Salnés será el siguiente.

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