Julio Verne dará las campanadas de mediodía para despedir el 2018

Vilagarcía celebrará el vigésimo aniversario de la toma de uvas con un montaje inspirado en las obras visionarias del escritor francés


vilagarcía / la voz

Corría diciembre de 1998. El socialista Javier Gago gobernaba Vilagarcía, pero lo hacía todavía sin la mayoría absoluta que firmaría seis meses después y supuso el cénit de su prolongada trayectoria. Óscar Rey, hoy infatigable portavoz de la asociación de vecinos Fonte da Coca, desempeñaba las responsabilidades inherentes a la concejalía de Xuventude. Por entonces, un buen número de voluntarios echaban una mano en diferentes departamentos municipales. Surgió entonces la idea de una fiesta con la que celebrar su trabajo y hacerlo con todos los vecinos que quisiesen brindar a su salud. Aquello fue el germen de las campanadas a mediodía, que el día 31 sonarán una vez más para conmemorar, en esta ocasión, el vigésimo aniversario de un evento único, con el que la capital arousana tomó la delantera en lo que a festejar el nuevo año se refiere.

Aunque el núcleo de la celebración se mantiene intacto, distribución gratuita de uvas, cava o refrescos y cotillón por todo lo alto, las cosas han cambiado bastante a lo largo de todo este tiempo. La ubicación, para empezar. Lo que comenzó en la plaza de Galicia, a la sombra del viejo reloj de Caixavigo, se trasladó con éxito a Ravella, aprovechando que su centenario reloj funciona como su nombre indica. No se reparten ya preservativos, como sucedía en las primeras ediciones, pero la fiesta ha ido creciendo. Hoy el bastón de mando es cosa de Alberto Varela, también socialista, y la concejalía de Xuventude está en manos de Sonia Outón, que ayer presentó estas vigésimas campanadas junto a Pablo Méndez, responsable de un espectáculo inspirado en el genio futurista Julio Verne, que, como es bien conocido se paseó por Vigo. Nada impide especular con que al menos le echase un vistazo a la boca de la ría de Arousa en alguno de los dos viajes que lo trajo a Galicia.

Será, promete Outón, una experiencia que merezca la pena, «á altura do aniversario». No faltarán invitados sorpresa. Tampoco atracciones de calle desde las diez y media de la mañana. A eso de las once y media el tráfico frente a la Casa Consistorial se cortará. El cava, unas seiscientas botellas, y las uvas corren por cuenta de los colaboradores, Gadisa, Ahituvi y Zona Aberta, así como la academia Elisa y Servicios Integrales de Formación, que aportan la veintena de voluntarios que hacen posible esta fenomenal parranda. Vilagarcía será el día 31 un pueblo capaz de viajar de nuevo al futuro.

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