Puerta cerrada en el Registro Civil

Se cumplió la previsión; por falta de personal, las oficinas de este servicio permanecieron ayer cerradas. Los usuarios eran derivados al juzgado número 2


vilagarcía / la voz

Quienes ayer se acercaron al Registro Civil de Vilagarcía se dieron de bruces con una puerta cerrada a cal y canto. «Por falta de persoal, os asuntos do Rexistro Civil atenderanse na planta tres, no xulgado número 2», decía un cartel allí colgado. Efectivamente, en lo alto del edificio judicial, los funcionarios tomaban nota de las peticiones más urgentes para que, en cuanto se reincorpore alguno de los funcionarios especializados en ese servicio, puedan darles curso. La consellería de Xustiza explicó ayer que este cierre puntual del Registro Civil de Vilagarcía responde a un problema organizativo interno del juzgado, y anunció que el servicio se retomará con normalidad a partir del próximo lunes.

Actualmente, en el este departamento trabajan dos personas. Una tiene allí su plaza. La otra lleva casi once años destinada a ese lugar como refuerzo dada la gran cantidad de asuntos que se atienden en estas oficinas. Tras la huelga judicial de este año, la Xunta decidió consolidar esa plaza, pero en lugar de crearla en el registro, la creó en el decanato. Así que, desde el mes de febrero, solo habrá un profesional trabajando en esa oficina.

Y será entonces cuando situaciones como la de ayer puedan cronificarse. De momento, el problema es otro: una de las trabajadoras se encuentran de baja y la otra ha tenido que cogerse unos días de permiso por cuestiones familiares. Esa coincidencia ha generado una situación que podría repetirse a partir del mes de febrero, según indican desde el Sindicato de Traballadores da Administración de Xustiza.

Si el Registro Civil se queda con una única persona, supondría que esta no podrá apenas atender al trabajo diario, y que cuando se ausente, quienes precisen de ese servicio tendrán un problema, porque los funcionarios del juzgado «recollerán as solicitudes para que, cando ela volva, as atenda», según explica Enrique Araujo, del STAJ.

Eso tendrá una consecuencia clara: el colapso de un servicio imprescindible para resolver trámites revestidos, en ocasiones, de una cierta urgencia. Otra alternativa sería derivar a esa oficina a uno de los trabajadores del juzgado número 2, pero eso se haría a costa de mermar una plantilla de por sí escuálida y cargada de trabajo. A fin de cuentas, este juzgado, igual que los demás de Vilagarcía, figuran «entre os máis atascados do Estado», según señala Enrique Araújo. A su juicio, en todas las salas de la capital arousana hace falta más personal.

El problema de personal del registro se suma a los que arrastran, desde hace tiempo, todos los organismos judiciales de Vilagarcía. Y es que los de la capital arousana figuran entre los juzgados españoles que sufren un mayor atasco. La solución a esta situación la han formulado en numerosas ocasiones los representantes de los trabajadores: la creación de un cuarto juzgado en la ciudad. Un proyecto que se vio abortado por la crisis.

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