Vilagarcía se cae de los cálculos para el tren a Madrid en el 2020

El AVE recorrerá el eje atlántico y pasará por la ciudad, pero de una parada, ni palabra


vilagarcía / la voz

Después de años de idas y vueltas, encuentros y desencuentros, pero ni un avance efectivo en este sentido, el ministro de Fomento. José Luis Ábalos, confirmó en su visita de la semana pasada a Galicia que los cálculos del AVE que unirá la comunidad con Madrid, una vez se completen los tramos Zamora-Pedralba y Pedralba-Taboadela, contemplan que el ferrocarril de Vigo discurra por el eje atlántico en dirección norte, para eludir Santiago a través de un bypass ya construido y llegar así a Ourense. Es decir, el tren pasará por las estaciones de Pontevedra y Vilagarcía. La proyección que presentó el político socialista incorpora a las siete grandes ciudades. E incluye a Lugo y a Ferrol, pese a su posición excéntrica con respecto al trazado. Pero no dice una sola palabra acerca de la capital arousana, una de las principales escalas del eje ferroviario más importante del país.

El silencio sobre Vilagarcía resulta altamente paradójico, teniendo en cuenta que, por primera vez, se desvanecen todos los obstáculos que se interponían en el viaje de ese tren Vigo-Madrid a través del eje atlántico. Ábalos se ha mostrado capaz de contentar al alcalde de Vigo, el también socialista Abel Caballero, quien siempre se había opuesto a esta posibilidad, argumentando que el AVE del sur de Galicia necesita un ramal propio hacia Ourense. La famosa variante de Cercedo, que costaría 2.200 millones de euros. El compromiso del ministro, en el sentido de ejecutar en tres años los estudios ambientales del trazado de Cercedo, parece haber sido suficiente para que Vigo acepte, al menos de forma temporal, el viaje hacia el norte.

Ni siquiera UGT, muy beligerante con este asunto, se opone ahora a esta opción. Sin renunciar a Cercedo, acepta la hipótesis de un viaje Vigo-Pontevedra-Santiago-Ourense siempre que este eje sur sea considerado el principal de Galicia y que el ferrocarril se detenga en Compostela para ganar pasajeros y un número de frecuencias suficiente. En resumidas cuentas, si los plazos se cumplen, dentro de dos años los gallegos nos ahorraremos en todas las conexiones entre una hora y cuarto y dos horas en el viaje a Madrid.

Todas las conexiones, salvo la de Vilagarcía, cuyos tiempos de trayecto no figuran en ninguna de las proyecciones difundidas por Fomento. Tanto en la capital arousana como en el seno de la Mancomunidade do Salnés, hoy golpeada por el exabrupto que su presidente dirigió a Carmela Silva -«chacha para todo del anciano alcalde Abel Caballero», le llamó Gonzalo Durán- y el enfrentamiento consiguiente entre el PP y las formaciones de izquierda, existe un amplio consenso sobre la necesidad de esa parada ferroviaria. Veremos.

Conexión con Ourense y Madrid para una población de 150.000 personas

Se cumplen sesenta años desde el momento en el que Vilagarcía perdió su escala ferroviaria directa con Madrid. Aquel tren ofrecía tres servicios semanales y tardaba 16 horas y media en completar su trayecto. Si la capital arousana dispusiese de una parada del AVE, para no limitarse a ver pasar el ferrocarril, aquel tiempo de viaje se reduciría a unas tres horas.

Argumentos para conseguir esa escala, desde luego, no faltan. Económicos, para empezar, ya que este es el factor que todo lo mueve. Vilagarcía es la estación de referencia para las comarcas de O Sanlés y Caldas-Baixo Umia, que juntas suman una población de 150.000 personas. Si se le añade O Barbanza, la cifra de potenciales usuarios se eleva a 220.000 habitantes. La introducción de una parada en el esquema del AVE requeriría unos diez minutos, que en el contexto de tres horas y veinte minutos -tiempo estimado de viaje desde Vigo a Madrid- no parece en absoluto descabellado cuando de lo que se trata es de ganar pasajeros y rentabilidad en estas proporciones. Al fin y al cabo, esto tampoco es una carrera. Quien crea que Madrid está demasiado lejos, puede reflexionar sobre el hecho de que la capital arousana también quedaría conectada con Ourense de forma directa.

En el 2012, el consenso en torno a este asunto llevó al entonces alcalde, el popular Tomás Fole, a postular un pacto social. El diputado socialista Guillermo Meijón confirmó que el Gobierno de Zapatero lo había dejado listo antes de desalojar la Moncloa. Desde entonces, nada de nada.

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