Turismo náutico, otra forma de ver la costa

La oferta de amarres en Pontevedra y O Salnés supera los 2.000 con 4 metros de calado de media

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pontevedra / la voz

Las rías de Pontevedra y Arousa son una potencia de primer orden en el noroeste de España en oferta de actividades náuticas. Es un sector de turismo de calidad, que permite conocer la costa lejos de la mezcla de asfalto y atascos que se sufre en verano en las carreteras del litoral provincial. La ría de Pontevedra y la comarca de O Salnés, por sí solas, superan la cifra de 2.000 amarres distribuidos en una docena de puertos y pantalanes en instalaciones portuarias comerciales. La media de los calados es de cuatro metros, pero puede llegar a los doce. Se da la circunstancia, además, de que las condiciones de navegabilidad en las Rías Baixas facilitan los periplos durante casi todo el año. Son pocas las semanas en las que las olas impiden surcar el mar, con la excepción de los momentos más duros del invierno.

En las últimas décadas, de hecho, tanto las autoridades portuarias de Vilagarcía y Marín, así como Portos de Galicia, con el respaldo de la iniciativa privada y de los concellos, se han esforzado en la puesta a punto de instalaciones náuticas en aquellos puntos del litoral con mayor potencial turístico. Mención aparte merece la banda norte de la ría pontevedresa, donde se encuentra una de las mayores concentraciones de amarres y servicios náuticos deportivos de la provincia. En rápida sucesión, Sanxenxo, Portonovo y Combarro son las tres joyas de la corona, que encuentran en Pedras Negras, A Toxa y Vilanova su contrapartida arousana.

La actividad en torno a los puertos deportivos se ha ido diversificando también con el cambio de los gustos de los turistas que, poco a poco, van descubriendo la gran variedad de posibilidades del mar gallego.

En primer lugar, se encuentra el trasiego de embarcaciones deportivas con plaza fija. En la inmensa mayoría de las radas se prevé un espacio adecuado para este sector. A continuación, junto a estos usuarios fijos, se encuentran los amarres de tránsito, donde los viajeros encuentran un lugar adecuado para poder dejar su embarcación con seguridad y hacer visitas por tierra, o sencillamente pasar la noche al amparo de la seguridad de un puerto.

Cabe señalar, en este sentido, el creciente impacto del turismo internacional. Cada vez es más frecuente ver pabellones extranjeros izados en las embarcaciones provenientes de países tan lejanos como Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Holanda, Alemania e incluso algunos escandinavos.

En los puertos se ofrecen también para visitantes y vecinos múltiples iniciativas de buceo y submarinismo y piragüismo, por citar algunas. Justamente esta misma semana Turismo de Galicia eligió el puerto de Combarro para difundir sus nuevos proyectos en este área. Se trata de la promoción de los minicruceros por las rías. Es un programa que ya existe, pero que la Administración autonómica quiere expandir, adaptando las radas para que puedan cumplir con mayor eficacia estos objetivos. Para que se hagan una idea, desde abril hasta octubre, la Xunta prevé que participen más de cuatro mil personas.

Otra gran baza para este sector es la proximidad del Parque Nacional Illas Atlánticas de Galicia. Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada están a tiro de piedra de cualquiera de los puertos. La navegación, fondeo y atraque de embarcaciones deportivas en este ámbito tiene que cumplir con unos requisitos estrictos para garantizar la singularidad de los ecosistemas marinos que protege el Parque Nacional. Vale la pena visitarlo y si es con buenos equipos y una cámara de fotos, mejor.

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