Los pedales ganan terreno al motor tras la peatonalización del centro

La Policía Local de Vilagarcía y repartidores a domicilio se suben a la bicicleta

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a.g.
Vilagarcía / la voz

En Vilagarcía no operan ni Glovo, ni Deliveroo, ni tampoco Vanenbikke, pero sí pizzas que viajan en bicicleta y hasta policías que hacen su patrulla a golpe de pedales. Algunas empresas de la localidad arousana han optado por utilizar este medio de transporte para repartir sus productos. Un transporte que permite la rápida movilidad por la ciudad y evita las dificultades de circulación por un centro cada vez más peatonalizado. Un factor importante que determina el impulso de los pedales en detrimento del motor, pues, al fin y al cabo, los planes urbanísticos de una ciudad inciden directamente en los hábitos y rutinas de sus ciudadanos. «La peatonalización del centro ha sido progresiva y la gente se ha ido acostumbrando a ello, aunque al principio pueda parecer reticente a esos cambios», asegura Benito Conde de la Policía Local.

Las ciclovías

Desde Ravella apuestan por convertir Vilagarcía en una ciudad en la que los viandantes y los ciclistas tomen protagonismo. «Lo ideal es que la gente se dirija al centro andando tras aparcar en los estacionamientos alternativos, como el de la Tir o Fexdega, donde queremos poner señales indicativas del tiempo que se tarda a pie en llegar al centro», explica el policía. A los proyectos de humanización hay que sumarle el plan de ciclovías diseñado por el Concello para impulsar el tránsito de bicicletas, además de la ampliación del VaiBike!.

«Somos el primer local de Galicia con bicicletas»

La sede vilagarciana de la multinacional Domino’s Pizza es un claro ejemplo de la adaptación del servicio de una empresa a las características urbanas de una ciudad. Con establecimientos repartidos por toda Galicia, el de Vilagarcía es el primero de la comunidad que goza del servicio de reparto en bicicleta. «Es muy cómodo para acceder al centro, que está totalmente peatonalizado y, además, representa el mayor porcentaje de pedidos que tenemos», asegura la gerente del local, Janet Feijóo. El negocio está equipado con cinco bicicletas híbridas de 50 y 125 cc, que permiten a los doce repartidores del restaurante llegar hasta zonas como O Ramal sin, prácticamente, ningún esfuerzo. Además, este sistema de reparto le permite al establecimiento mayor flexibilidad en la contratación porque «puede ser utilizado por menores de edad y gente sin carné de conducir», concluye la gerente.

«Utilizo bicis porque es más barato y accesible»

La pizzeta de Javi es un establecimiento ubicado en plena plaza de Galicia, por lo que su propietario decidió optar por la bicicleta para repartir sus pizzas. «La compré hace meses para desplazarme por Pontevedra y cuando monté el negocio aquí decidí utilizarla porque es más barato y no hay problemas para repartir por las zonas peatonales», asegura el propietario del negocio, Javier Lores. Al estar situado en una zona humanizada, «la ordenanza municipal solo permite la circulación de vehículos de motor por las zonas peatonales en horarios de carga y descarga, salvo los residentes con garaje», recuerda Benito Conde. Ese horario comprende, en días laborales, desde las 7.00 hasta las 11.00 y de 15.00 a 18.00, por lo que los establecimientos que repartan comida con vehículos de motor fuera de esta franja tienen que solicitar un permiso especial al Concello para poder circular.

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