Los vilagarcianos más pequeños hacen de la ciudad su tablero de juego

El programa «A vila do mañá» enseña a más de un centenar de niños a divertirse y aprender en los espacios públicos

.
P.P.
vilagarcía/ la voz

Puede que los niños no jueguen para aprender, pero de manera más o menos consciente, aprenden jugando. Por ello, a lo largo de esta semana, los más pequeños de la casa han tomado las calles para divertirse y conocer, de forma lúdica, su cuidad.

Durante el invierno es complicado que los niños estrechen lazos con la urbe. Entre el mal tiempo y su apretada agenda, repleta de actividades extraescolares a las que acudir, los cativos poco pisan la calle. Así, aprovechando el buen tiempo y en un momento en el que la sociedad vive inmersa en la era digital, el grupo Post Arquitectos y el Concello de Vilagarcía se han propuesto enseñarles a los pequeños de la casa que el verdadero mundo en 4G lo encontrarán si levantan su mirada.

«Queremos reivindicar la calle como un espacio de juego. La conexión natural entre los niños y su hábitat, el lugar donde crecen y se desarrollan, es casi inexistente. Los niños están casi siempre en casa, jugando en urbanizaciones vigiladas, a los videojuegos o viendo la tele », explica Sandra González, directora del programa.

Nuevas experiencias

Durante las actividades, han aprendido a jugar con las líneas, los planos, las dimensiones... y mañana (hoy), como colofón final, diseñarán sus propias medianeras con vegetación. Candela tiene 8 años y dice que «es muy chuli» salir de casa para jugar en los sitios donde siempre están los coches. «Llenamos una carretera con hilos y jugamos a que éramos animales, ayer explotamos globos con los que habçiamos hecho estructuras en 3D y otro día fuimos seleccionando nuestras partes preferidas de la ciudad».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Los vilagarcianos más pequeños hacen de la ciudad su tablero de juego