El pescado viaja en tuppers

La obligatoriedad de cobrar por las bolsas de plástico no ha causado el revuelo con el que contaban las peixeiras; de hecho, los clientes estaban preparados para el cambio


vilagarcía / la voz

«¿Pero aquí también tenéis que cobrar por las bolsas?». La pregunta se oyó ayer, una y otra vez en la plaza de abastos de Vilagarcía. Las peixeiras, pacientes, daban sus explicaciones. Que sí. Que hay que cobrar por las bolsas. Cinco céntimos por cada una. «Pero la gente lo entiende bien. Siempre hay alguien que protesta, pero en general se ha asumido bien», cuenta Eva desde detrás de su bien nutrido puesto de pescado. De hecho, los clientes más previsores acudieron ayer a hacer sus compras de producto fresco bien provistos de recipientes alternativo a las proscritas bolsas plásticas.

«Hoy ha venido mucha gente con tuppers», cuentan en la plaza. Es verdad, matizan algunas peixeiras, que «xa antes había quen o traía». Podríamos pensar que quienes practicaban esa buena costumbre son consumidores jóvenes y con una gran conciencia medioambiental. Nos equivocamos, al menos, en la mitad de nuestra afirmación. «A maioría son mulleres maiores», aseguran desde detrás de los puestos. Veteranas como Teresa, que ayer llegó, como siempre, con su tupper a la plaza para llenarlo de productos frescos del mar. «Siempre me pareció más cómodo que las bolsas. Así el pescado no va tan molido», cuenta mientras lo coloca con estrategia de jugadora de tetris en el interior de su ordenado carrito.

Pero ayer, el número de tuppers se multiplicó de repente. Igual que creció, de forma sorprendente, la cantidad de personas que habían salido de casa con bolsas para portar sus compras. «No esperábamos que fuese a ser así de fácil. Quien no trae bolsa la paga sin protestar y promete que la próxima vez vendrá con ella de casa», cuentan algunas de las vendedoras consultadas. En voz baja, se declaran encantadas de la nueva normativa. «Miras como está o mar e dáche pena; temos que empezar a coidar un pouco máis del, que é do que vivimos», se oye en los bancales. Y es que en la plaza, reconocen, se abusaba de las bolsas de plástico. «Hai quen pedía varias para que non lle cheirase o peixe no coche», cuentan las vendedoras. Y cualquiera se las negaba. Ahora, con el amparo de la nueva normativa, la plaza se prepara para afrontar una nueva manera de trabajar, de la que alertan los carteles colgados a cada paso.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

El pescado viaja en tuppers