Portos desautoriza eventos con mayor arraigo que Rock in Vila y Ameixa Rock

Los organizadores del festival carrilexo esperan desde enero ser recibidos por los responsables de la institución portuaria


vilagarcía / agencia

La vida de las poblaciones litorales ha girado siempre en torno a sus puertos. No es extraño, por lo tanto, que cualquier movimiento en los espacios que hoy se encuentran bajo la titularidad de Portos de Galicia genere reacciones inmediatas. Sobre todo si esos movimientos impiden el desarrollo de actividades que la gente considera propias. El caso de la Festa do Apóstolo de Carril, a la que el ente autonómico ha denegado su autorización por haberse presentado la solicitud fuera de plazo, es paradigmático de lo que está ocurriendo con el controvertido reglamento de usos que la institución que preside el popular José Juan Durán aprobó en octubre. Pero hay más. Aunque fuentes de la Xunta aseguraron esta semana que el Ameixa Rock, por citar un ejemplo, supera las tres ediciones y tiene, por lo tanto, el arraigo preciso para recibir su visto bueno, lo cierto es que otras citas culturales y deportivas con igual o mayor solera se han quedado fuera de los planes de Portos. Al menos, de momento.

La razón de esta serie de negativas remite a la nueva normativa, que prohíbe expresamente el desarrollo de conciertos musicales y actividades deportivas que no tengan que ver con el ámbito náutico, o no estén vinculadas a un evento de reconocido arraigo. Así, la asociación Armadiña, de Combarro, ha recibido una notificación desautorizando la celebración de la cuarta edición de su torneo de fútbol solidario en la plaza de Chousa. El triatlón de Campelo, que este verano cumple ocho años, se ha trasladado a Lourido por el mismo motivo. Así las cosas, los organizadores del Armadiña Rock, que en agosto redondearía su décima cita, no las tienen todas consigo.

De momento, a la espera

En la misma situación que el Armadiña se encuentra el Ameixa Rock de Carril. Sus impulsores, conscientes de que el concepto de arraigo que emplea Portos podría dar problemas -la de este año será su sexta edición-, solicitaron en enero una entrevista con los responsables de zona del gestor portuario gallego. Continúan aguardando una respuesta. De momento, en Vilanova parecen estar tranquilos. Pero en buena lógica lo que suceda con los conciertos carrilexos ocurrirá también con el Rock in Vila, que de hecho se debería celebrar antes, el 10 y el 11 de agosto. Su caso es idéntico. Dos jornadas de música que andan por su quinta edición y de náutico tienen lo justo: las vistas.

El ente autonómico asegura que notificó el reglamento a los concellos en noviembre y que estos no plantearon objeción alguna

Consciente de que el reguero de problemas se extiende por media costa gallega -algunas fuentes indican que los conflictos se repiten en unos setenta municipios-, Portos de Galicia salió ayer al paso de las críticas para centrar su argumentación en el papel que en todo esto están jugando los ayuntamientos.

El ente autonómico asegura que desde el principio buscó el consenso con la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) y que sus zonas administrativas remitieron en noviembre a los concellos de sus respectivas demarcaciones una notificación «para que fosen coñecedores do contido da resolución con marxe de tempo suficiente para decidir o seu posicionamento». Pese a todo ello, y a las entrevistas institucionales que José Juan Durán mantuvo con su homólogo en la Fegamp, Alfredo García, alcalde de O Barco de Valdeorras, en Ourense, Portos asegura no haber recibido, ya no objeciones al reglamento, sino tan siquiera respuesta alguna.

¿Por qué se dirigió el gestor portuario gallego a los ayuntamientos? «Porque durante os anos anteriores foron os concellos os que, en máis do 90 % dos casos, asumiron voluntariamente o respaldo das celebracións». De esta forma, Portos buscaba que contasen con medio año de margen a la hora de buscar ubicaciones alternativas para los eventos del verano, así como para solicitar su autorización. Bastante más de los dos meses de antelación que establece la polémica normativa. Sucede que, por lo que respecta a municipios como Vilagarcía, pero también O Grove, las peticiones no partían de la Administración local, sino de las comisiones y los organizadores.

En Ravella, por ejemplo, no hay constancia de que jamás se haya depositado un aval como garantía para la fiesta de San Fidel o del Apóstolo. También en este punto se detuvo el ente autonómico. Portos asegura que lo único que necesita es que el banco acredite que existe la reserva de ese aval (es un mínimo de tres mil euros), cuya tramitación solo requiere el 1 % de su importe.

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