Lugares en los que hay que cruzar con cien ojos

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

MARTINA MISER

Los viandantes tienen preferencia de paso, pero, a veces, la visibilidad no es la mejor

29 may 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Vaya por delante una cosa. No es la primera vez que un visitante ocasional elogia la buena educación vial que tienen la mayoría de los conductores de Vilagarcía, que suelen respetar en su inmensa mayoría la prioridad de los viandantes en los pasos de cebra. Cierto es, también, que más de un conductor se ha llevado un susto por la imprudencia de algunos peatones, que confunden su derecho a cruzar con un riesgo innecesario cuando directamente se lanzan a la carretera sin ni siquiera mirar por si se acerca algún vehículo.

Ahora bien, en determinadas zonas de Vilagarcía cruzar se convierte en una acción de riesgo en la que conviene poner todo la atención del mundo. El caso más curioso, por su ubicación, es el de la plaza Xoan XXIII. Y es curioso porque son los propios vehículos de la Policía Local, estacionados en batería, los que impiden que los peatones puedan ver si se acerca algún coche si no se adentra un par de metros en la calzada. Sucede a ambos lados de la plaza, tanto en los estacionamientos reservados a la policía como al otro lado. Allí ya se juntan aparcamientos en batería y en doble fila para incrementar la ecuación hasta el riesgo más claro.

La plaza de A Independencia también tiene un paso de peatones que nace entre los coches y con muy poca visibilidad, situación idéntica a la que se vive a apenas unos metros de allí, en la calle San Roque. Allí, el paso de peatones tiene la cooperación de un semáforo que siempre está en el intermitente de precaución, pero de nuevo la visibilidad es muy limitada. El inicio de las rayas horizontales se confunde con los guardabarros de los coches allí aparcados y a todo ello se le une una densidad de tráfico muy elevada tras los últimos cambios.

Puestos a hablar de lugares peligrosos para cruzar, sin embargo, está claro que los pasos de peatones que están situados a continuación de alguna rotondas se llevan la palma. En los que están situados en la rotonda de Ferrazo ya se ha producido más de un atropello, pero donde cruzar la carretera es para valientes es en los que están situados en el entorno de Pablo Picasso. El primero de ese vial tiene una importante dosis de frenazos, con el constante trasiego de camiones. El que está situado en la avenida de Vilagarcía, bajando hacia O Piñeiriño, guarda una importante trampa. Una segundo carril de acceso a la rotonda por el que los coches no circulan despacio, precisamente.