La playa de O Preguntoiro sigue sin arena a las puertas del verano

Temporales y corrientes dejan al aire tubos y tapas de alcantarilla mientras Costas aún no ha inspeccionado la zona, como anunció


vilagarcía / la voz

Los devotos del sol, la arena y la salitre no han dejado pasar de largo los días de playa que nos ha regalado la primavera. En esas primeras incursiones, quienes plantan silla y toalla en O Preguntoiro se han encontrado con un espacio muy cambiado por el invierno. Los temporales y las corrientes han trabajado duro, y la arena de la parte de la playa situada junto a la rampa principal ha desaparecido.

Así que el arenal de Vilaxoán, en el que ondea desde hace años la bandera azul, no luce precisamente su mejor cara. La mordida del mar se nota en la parte alta de este espacio, cuyo perfil se ha desdibujado. No hace falta abandonar la rampa de entrada para ver tres tapas de alcantarilla que parecen flotar sobre el suelo. Algunos tubos, que semejan estar sellados, también han salido a la luz, liberados de la colcha de arena que, hasta ahora, los mantenía a cubierto de miradas indiscretas.

«Esta playa está hecha una vergüenza», dicen algunas de las personas que suelen acudir hasta O Preguntoiro para disfrutar del sol. «Esas alcantarillas no pueden estar así, son un peligro», insisten. Y más peligrosas serán cuando llegue el verano de verdad y la playa se llene de gente y de niños. «Tendrán que echar arena», concluyen estos usuarios.

Ese «tendrán» apela al Concello de Vilagarcía. En Ravella son conscientes del problema que ha surgido en O Preguntoiro. De hecho, ya han mantenido conversaciones con Costas a fin de que técnicos de este departamento se trasladen a Vilaxoán, estudien la situación y decidan qué medidas correctoras se van a adoptar. La cita tendría que haberse celebrado ya, pero un problema de última hora impidió que el personal del Gobierno acudiese a Vilagarcía. «A próxima semana volveremos falar con eles para intentar concertar unha visita», señalaba ayer Lino Mouriño, concejal del gobierno local.

Pendientes de ese encuentro y de lo que en él se decida no solo estarán los usuarios de la playa, sino también quienes la trabajan. O Preguntoiro, además de un arenal de gran éxito en verano, es zona de faena para las mariscadoras de Vilaxoán. El patrón mayor de esta cofradía, Manuel Tarrío, se dirigió hace algo más de un mes al Concello para preguntar qué previsiones tenían para la playa. «Le comenté el problema que había y le pedí que, en caso de que se fuese a acometer algún proyecto de aporte de áridos, nos avisase con tiempo para poder tomar medidas», explicaba el responsable del pósito vilaxoanés. Aunque aún no han tenido noticias de Ravella -sin el informe de Costas poco puede decir el Concello-, las mariscadoras han decidido ser precavidas. En breve comenzarán a trabajar para hacer un «rareo» del marisco que crece en esa zona, a fin de ponerlo a salvo. «Un aporte de áridos a nosotros nos afecta, claro que nos afecta. No nos vamos a oponer a que lo hagan, porque está claro que es algo bueno para el pueblo de Vilaxoán, pero tenemos que tomar todas las precauciones para que nos perjudique lo menos posible», razona la presidenta del colectivo de a pie, Lourdes Corvo. Prefieren ir trabajando por si la obra llega de un día para otro.

¿A tiempo para el verano?

Aunque es posible que esa actuación no llegue antes de este verano. Desde el Concello muestran cierta precaución sobre este asunto, ya que los plazos administrativos son los que son, y el estío está a la vuelta de la esquina. Por no hablar, de nuevo, de que Costas hasta el momento no se ha pronunciado sobre qué tipo de actuación se debe acometer en O Preguntoiro.

El patrón mayor de Vilaxoán, Manuel Tarrío, tiene claro que, para que el mar deje de mover la arena de esta playa será necesario abordar un proyecto de regeneración que vaya más allá de una simple aportación de áridos. «Ya se ha llevado la arena que se había aportado en época de Javier Gago, en época de Dolores, y ahora esta», sentencia el responsable del pósito.

La única forma de evitarlo sería, dice, construyendo algún tipo de elemento de protección que impida que las corrientes y las mareas trabajen como lo hacen. «O eso, o hacer aportaciones cada vez que haya una situación de estas», concluye Tarrío.

«El mar siempre acaba reclamando lo que es suyo», razonaba ayer la mariscadora Lourdes Corvo. Y en este caso, sus palabras llegan avaladas por la realidad que se vive en O Preguntoiro.

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