La noche en Vilagarcía se pone brava

Los fines de semana proliferan en los amaneceres de la capital arousana los percances de tráfico relacionados con la conducción bajo los efectos del alcohol. Descubierto un gorrilla trs hurtar tabaco en un estanco

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vilagarcía / la voz

El domingo, a eso de las nueve y media de la mañana, un individuo irrumpió en la plaza de la estación de tren de Vilagarcía trazando peligrosas eses al volante de un automóvil. La Policía Local, que le echó el guante al sujeto antes de que la liase parda (a esa hora ya estaba en marcha en las calles de la ciudad el campeonato gallego de triatlón por equipos), no pudo ni siquiera constatar de forma oficial que el tipo se hallaba bajo los efectos del alcohol, porque el estado en el que se hallaba lo hacía imposible. Fue trasladado al Hospital do Salnés mientras los agentes encontraban, en el interior de su vehículo, restos de lo que parecía algo más que polvos de talco. A saber cómo, había logrado conducir el vehículo hasta allí desde la zona de As Carolinas.

A la vista de que los percances se suceden, el amanecer de los domingos se está convirtiendo en el momento propicio para inopinadas escenas relacionadas con la conducción con un par de copas de más. Apenas una hora antes de que este hombre arrastrase su coche hasta la plaza de la estación, otro individuo decidió ponerse al volante de su automóvil y abandonar con él el aparcamiento de la antigua explanada TIR. Da la impresión de que no lo hizo en la mejor de las condiciones, puesto que convirtió una maniobra sin aparentes dificultades en un accidente de circulación. El sujeto colisionó contra un camión que se hallaba estacionado. Y optó por dejar las cosas como estaban para poner pies en polvorosa.

Algo parecido ocurría quince minutos más tarde, a eso de las ocho y media, en la mañana de un domingo que, a la vista está, dio trabajo y quebraderos de cabeza a los agentes municipales. En esa ocasión, el tercer conductor en liza reventaba una de las ruedas del vehículo que pilotaba en la gasolinera de San Roque, tras trazar un trompo alegremente. El hombre tampoco se quedó a esperar lo que pudiese suceder a continuación. No tuvo empacho en abandonar el turismo y desaparecer de inmediato.

No es extraño que la Policía Local calcule que los dos tipos que se esfumaron habían empinado el codo o practicado algún otro tipo de consumo. Cabe recordar, dentro de la misma categoría, al sujeto que hace un par de meses se bajó de su coche para orinar en el entorno de la glorieta de la Marina Española, lo que provocó que una patrulla de la policía lo sometiese a un control que resultó positivo.

Escondido en el párking

Aunque no tuvo lugar de noche, merece la pena subrayar un último episodio ocurrido también el fin de semana. Un viejo conocido de la Policía Local circulaba por Doutor Tourón al volante de un automóvil. Una patrulla le echó el ojo y decidió seguirlo. El tipo, que se percató de la maniobra, condujo el turismo hasta el párking de la plaza de España y trató de esconderse hasta que no hubiese moros en la costa. Su treta no funcionó. Fue sorprendido sin seguro.

El gorrilla

Responde a las iniciales J.S.P., y es uno de los gorrillas que operan en Vilagarcía. Ayer, este hombre, de 41 años, fue descubierto por la Policía Local cuando cruzaba Arzobispo Lago. Al verlos, empezó a correr y tiró bajo unos coches una bolsa, en cuyo interior hallaron los agentes dos cartones de tabaco que, cuando el hombre fue detenido en una calle peatonal, reconoció haber sustraído de un estanco. Por la mañana había realizado la misma maniobra en otro punto de la ciudad.

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