Proliferan las denuncias a pubs de Vilagarcía por excederse en la hora

En lo que va de año se interpusieron una decena de demandas en el centro y la zona TIR


vilagarcía / la voz

El día les pilló bailando. Y ya hacía varias horas que esos locales en los que la música seguía invitando a mover las caderas debían haberla apagado para proceder al cierre de puertas. La historia se repite a lo largo y ancho de Vilagarcía desde hace años pero se acentuó con la llegada del 2018: desde Ravella indican que a fecha 25 de abril se interpusieron seis denuncias a pubs por excederse en la hora. A esta cifra hay que sumarse otras tres denuncias a pubs de la zona TIR por incumplir los horarios la noche del pasado sábado 28. Allí se encontraba una patrulla de la Policía Local: tuvieron una madrugada ajetreada. Si cerca de las 07.30 horas divisaron como un vecino de la ciudad no hacía un stop y triplicaba la tasa de alcoholemia que momentos después le realizaron, poco tiempo después comprobaron que la historia de tantas noches volvía a repetirse: estaba amaneciendo y tres pubs estiraban al máximo la noche.

¿A qué hora deberían cerrar?. Desde el gobierno municipal indican que el cierre de los pubs está fijado a las cuatro de la mañana, la misma hora que el de los karaokes y una hora y media antes que las salas de fiestas, baile y discotecas. Y, si bien es cierto que hay excepciones, en ningún caso la hora de cierre se aproxima al amanecer. «As noites que van de xoves a venres, de venres a sábado, de sábado a domingo e de domingo a luns, así como as noites anteriores aos festivos e a do festivo, este horarios ampliaranse media hora», recoge el apartado de la normativa dedicado a la ampliación de horario máximo. Así, en el caso de los pubs, tendrían que estar evacuando a sus clientes a las cuatro y media de la mañana. Pero, no siempre se hace y la música continúa sonando hasta altas horas.

La problemática del cierre a destiempo se acentúa los sábados: es cuando hay más gente y se hace oídos sordos a la normativa, y las denuncias se acumulan. Una situación que empieza a preocupar a las fuerzas de seguridad ahora que se acerca el período estival y crece la afluencia de personas.

Los hosteleros de la noche hablan de una cadena de incumplimientos que ellos pagan

La situación es vista con preocupación por todas las partes. También desde los locales. Son varios los hosteleros de la noche los que reconocen estos cierres tardíos pero que coinciden también en la necesidad de que se lleve a cabo una reestructuración del sistema. Y es que hablan de una cadena de incumplimientos en la que los pubs serían el último eslabón. «Estamos dispuestos a colaborar, pero también tratamos se sobrevivir», asegura un hostelero. En la cadena de la que hablan se irían acumulando los retrasos de cierres producidos en otros establecimientos como bares y restaurantes. «No se va a estos locales a ver que hora cierran, somos los últimos de la cadena los que pagamos», añade. El debate es el mismo desde hace unos cuantos y el nacimiento de la zona TIR surgió, en parte, para satisfacer las necesidades del ocio nocturno sin molestar a los vecinos de la ciudad. El hecho de que la mayor parte de las denuncias sean a pubs de esta zona les hace recordar su ubicación y pedir mayor versatilidad: «Hay zonas con distintas peculiaridades, que podrían tenerse en cuenta».

Encuentros con el alcalde

Tal y como indican los hosteleros, son ya varios los encuentros que tuvieron con el alcalde de la ciudad, Alberto Varela. Tanto para hablar de los problema que a sus ojos genera el botellón como de los horarios de cierre. «Ningún local está abierto si no tiene gente», afirma. En esta línea, señalan que el gobierno local debe definir qué modelo quiere y fijar una estrategia». Su propuesta, por su parte, queda clara.

Los locales tienen un margen de media hora para vaciarse

LLegadas las cuatro de la mañana (o las cuatro y media en el caso de los días con ampliación de horario), hay un tiempo extra para llevar a cabo el desalojo: tanto los pubs como otro tipo de locales cuentan con un margen de media hora para vaciarse. Pasados estos treinta minutos, no puede quedar nadie en su interior. La normativa también recoge cómo se debe proceder en el tiempo previsto para el desalojo: «No se permitirá el acceso a los establecimientos a ningún cliente, no se servirá ninguna consumición y dejará de funcionar la música ambiental, es decir, finalizarán todas las actividades que se están desarrollando y se encenderán todas las luces para facilitar que se vacíe con rapidez». La teoría es bien sabida, pero el llegar a la práctica las cosas de complican.

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