Vilagarcía: el fin del exilio de un Rivas Briones

El Grupo Santander donará el mural que adornaba el Banesto y que ahora está en un almacén de Vigo


El nombre de la sala de exposiciones de Vilagarcía no fue elegido al azar. Fue bautizada como Rivas Briones a modo de homenaje a uno de los grandes artistas que ha dado este municipio. De su obra quedan muchas huellas en la ciudad. Desde el despacho de la alcaldía, donde hay una crucifixión que lleva su firma, hasta un supermercado de Xoán XXIII donde aún se conserva uno de los muchos murales con los que contribuyó a embellecer la ciudad.

Se encuentra esta obra detrás de una mampara protectora, justo encima de los carritos de la compra. Otras, muy parecidas a esta, jalonaron espacios principales de Vilagarcía. Algunas acabaron emigrando, empujadas por las circunstancias. Pero parace que una de ellas volverá pronto a casa. Y es que el Concello de Vilagarcía recuperará en breve para la ciudad un gran mural, de 5,4 por 1,9 metros, que lleva la firma del autor. Se titula «Alegoría de la pesca, la industria y la agricultura», y se pudo disfrutar, durante muchos años, en las paredes de la oficina de Banesto. Pero la historia de las fusiones bancarias cambió su destino. En el año 2016, tras más de cuarenta años en su emplazamiento, el Grupo Santander compró el Banesto y vendió el local que este tenía en la calle Castelao. Entonces, dice Ravella, «o cadro foi trasladado a un almacén de Vigo», donde permanece.

Según reconoce el Concello vilagarciano, fue la dirección da oficina principal del banco en Vilagarcía quien ofreció al alcalde, Alberto Varela, la posibilidad de que la pintura regrese a la ciudad. Marcará el camino de vuelta una donación del grupo bancario al Concello.

Pero, ¿qué sabemos del cuadro? Explican desde Ravella que «Alegoría de la pesca, la industria y la agricultura» presenta «un bo estado de conservación». El mural fue realizado «nunha época en que Rivas Briones -fillo adoptivo de Vilagarcía- estaba en plena explosión creativa». Corrían los primeros años setenta y Rivas, «que xa por entón fóra becado pola Deputación provincial, obtivo varias medallas de ouro, prata e bronce nas bienais de pintura que organizaba a institución provincial». En aquella época también realizó los murales que se conservan en el Liceo-Casino y en el supermercado de Xoán XXIII.

Buscando el lugar

Ravella quiso agradecer ayer el ofrecimiento realizado por el Grupo Santander, «non xa polo que demostra da súa preocupación pola conservación do patrimonio, senón pola circunstancia de que se trata dunha obra que forma parte da cultura local». Desde el Concello buscan el lugar más adecuado para acoger esta obra. «Non é doado, pois son dez metros cadrados de pintura», explican.

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