Seis de cada diez arousanas secundaron la huelga

La comarca se dio un baño de igualdad con una marea morada que sumergió al sector de la conserva y a las empresas de referencia. Los sindicatos denuncian unos servicios mínimos machistas y excesivos en sanidad

p. penedo
VILAGARCÍa / LA VOZ

Resulta complicado poner una cifra al seguimiento que ayer cosechó la histórica huelga emprendida para reivindicar la igualdad laboral de la mujer a todos los efectos y en todos los lugares. Se atrevió a ello la CIG y el porcentaje se antoja creíble y realista. Según sus cálculos, un 60 % de las arousanas secundaron ayer el paro del 8M. Seis de cada diez trabajadoras se ausentaron de su puesto, bien durante las dos horas de la propuesta parcial que estaba sobre la mesa, bien durante la jornada completa, como alternativa. Eso, teniendo en cuenta que no todo el mundo lo tenía fácil. «Soy autónoma y no me puedo permitir dejar de vender hoy, porque por la noche tengo que ir a la lonja y no tendría dinero con el que pagar», lamenta una de las pescantinas de la plaza de abastos de Vilagarcía. Ganas, desde luego, no le faltaban. «No sé si será por el mal tiempo, pero aquí hoy falta gente», añadió. Las mareas habían alejado, de por sí, a las mariscadoras de las playas.

Se llegó así a las doce y media, la hora en la que la CIG había convocado concentraciones en Vilagarcía, Cambados, O Grove, Pontecesures y Portonovo. Fueron un éxito y atrajeron a mujeres y hombres en torno a la exigencia de igualdad, sin distinción de siglas. La central nacionalista se felicitó por la capacidad de movilización demostrada por las arousanas, en concreto, y las gallegas, en general. El seguimiento fue mayoritario en un sector tan identificado con el trabajo femenino como el de la conserva. Firmas como Pérez Lafuente, Roma, Theneissie y Conservas Selectas firmaron un cien por ciento, al igual que Nestlé y la carrocera Carsa, mientras que las plantillas de Martín Códax y Real Conservera sobrepasaron el 50 %.

Concellos como el de Vilagarcía ralentizaron su funcionamiento. En la Autoridad Portuaria, la única de Galicia presidida por una mujer, la actividad, en cambio, fue normal. La cruz de la moneda se vivió en el ámbito sanitario. La presidenta de la junta de personal de O Salnés, Rosa Casal, subrayó que prácticamente todo el plantel del hospital tuvo que realizar unos servicios mínimos que tildó de excesivos. Su compañera Celia Iglesias, secretaria de CC. OO., no dudó en acusar de machistas a los responsables del área sanitaria, por cubrir con mujeres tareas que perfectamente, afirmó, podrían haber desempeñado hombres.

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