El cierre de plaza de Galicia empuja el tráfico hacia las vías periféricas

La presión viaria se concentra ahora en Juan Carlos I y Rodrigo de Mendoza

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vilagarcía / la voz

A mediados de enero comenzaron los trabajos de peatonalización y humanización de la Plaza de Galicia. Esa fecha marcará un antes y un después en la forma de moverse por la capital arousana, ya que el cierre del eje peatonal formado por Rey Daviña y Castelao ha modificado los itinerarios rodados por el centro de la ciudad. Y se nota. La plaza de España, la calle Edelmiro Trillo y la plaza de Independencia han visto como la densidad del tráfico que por ellas circulaba ha caído en picado. Lo constata así la policía local vilagarciana. «Se detectó una importante disminución del tráfico», argumentan desde este cuerpo de seguridad. De la misma opinión parece ser el colectivo de los taxistas. Ayer, desde la parada de Conde Vallellano, los autopatronos incluían esta vía -antes de doble sentido de circulación y muy transitada- y la de Arzobispo Lago, en la lista de calles que, por momentos, parecen haberse quedado «desiertas».

Lo reconocen así los comerciantes de la plaza de Independencia. «En general hay menos coches. Pero a horas punta, sobre todo con la entrada o salida del colegio, se montan colas», afirman desde uno de los establecimientos que ocupan ese rincón. «El sábado por la mañana, que coincidía lluvia y mercado, se montó un buen jaleo. Pero enseguida mandaron un guardia para aquí y se solucionó bastante rápido», cuentan en otro local. Desde detrás de los cristales observan los cambios, que acabarán llegando a esta misma plaza, con dudas. Las mismas que tienen los taxistas, aunque unos más que otros.

Pero si hay vías por las que discurren muchos menos coches que antes, hay otras en las que el número de vehículos ha crecido de forma considerable. La policía local, pese a carecer de estudios de aforos, dice haber detectado un aumento de la densidad viaria en las calles Rodrigo de Mendoza y Juan Carlos I, las dos vías que circundan el centro de la ciudad. Aunque son más los coches que discurren por ellas, «la circulación puede resultar lenta, pero no se suelen producirse retenciones», afirman desde el cuerpo municipal de policía.

Los aparcamientos disuasorios

En general, dicen los agentes, ha crecido considerablemente el número de conductores que evitan el centro, en el que las opciones de tránsito se han visto súbitamente muy reducidas. También ha aumentado, señalan, quienes llegan a la capital arousana y se dirigen, directamente, a alguna de las bolsas de aparcamiento disuasorio habilitadas por el gobierno local: Escardia, Fexdega, O Piñeiriño, zona portuaria y, en breve, dos grandes superficies situadas en el entorno del Pazo de A Golpelleira.

El gobierno local, por su parte, no oculta su satisfacción por cómo ha sido asumido el cierre al tráfico rodado de parte de la plaza de Galicia. «Se está cumpliendo el primer objetivo que se perseguía con esa obra: se ha logrado un calmado del tráfico y se ha reducido la densidad de la circulación por el centro». Eso permitirá, entre otras cosas, que los próximos pasos que se den, entre ellos la peatonalización de Independencia, puedan ejecutarse sin apenas traumas.

Policía, comerciantes y taxistas coinciden: hay muchos menos coches en el centro

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