Por su empresa y por su casa, hasta Europa

A la Xunta, a Moncloa, a Bruselas?, el vilanovés recurre a donde haga falta en busca de justicia social

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vilagarcía / la voz

Ya de joven apuntaba maneras. Vicente Vázquez es un biólogo nacido en Vilanova al que nunca le dolieron prendas a la hora de denunciar las agresiones que se producen en el medio ambiente. Hace veinticinco años protestaba en los medios de comunicación por la existencia de un vertedero en el monte Xiabre (Vilagarcía) y en 2017 sigue batallando, ahora contra la instalación de una planta de combustión de biomasa en Curtis. Su última ofensiva la libra ante la Comisión Europea porque considera que sus derechos fundamentales, en la esfera profesional y privada, están siendo vulnerados.

Vicente Vázquez constituyó en 2015 BBD-Projects for Life Sustainability, una consultoría en bioeconomía y desarrollo de I+D+i a través de la biotecnología basada en economía circular. Estos tecnicismos dan amparo a proyectos que pueden parecer ciencia ficción, pero que quizá algún día constituyan una fuente de riqueza en Galicia. Es el caso de la producción de ácido graso polisaturado (DHA-Omega3) a partir del agua de cocción del mejillón, que ahora va por el desagüe y que podría utilizarse para alimentos funcionales como los yogures.

Afirma Vázquez que la suya es una empresa solvente que está perfectamente legitimada para optar a proyectos y ayudas públicas, pero BBD siempre acaba excluida de estas convocatorias «a pesar del elevado grado de compromiso personal y profesional con el desarrollo económico y sostenibilidad ambiental de nuestra sociedad», según explica. Le denegaron la calificación como empresa de base tecnológica; el Consorcio de la Zona Franca de Vigo rechazó su proyecto de aprovechamiento de DHA-Omega3; se quedó sin financiación del Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) pese a haber pasado la selección de Neotec 2016; en el 2017 tampoco entró en la convocatoria de la Consellería de Medio Rural para grupos de innovación y el 2018 lo afronta esperando una segunda oportunidad en el CDTI.

Acoso y daños

Vicente Vázquez no se da por vencido. A cada portazo responde con una llamada o un escrito: al subdirector general de Contratación, al presidente de la Xunta, a los grupos políticos, a los responsables de Zona Franca…, y así hasta llegar a la Comisión Europea. Y como los desplantes no solo afectan a su vida profesional, en la demanda que tramita en Bruselas también busca amparo para su familia que, dice, está sufriendo una situación de «acoso y daños patrimoniales».

Su casa, situada en Seixas-Areeiros (Vilaboa), carece de acceso asfaltado y de servicio de alcantarillado a pesar de que el Concello tiene prevista la dotación de estos servicios desde el año 2012. Esta situación, además de incomodidades, le ha granjeado más de un problema con algún vecino, lo cual ha derivado, a su vez, en el levantamiento de atestados por parte de la Guardia Civil desde el 2010 y la celebración de dos juicios, «que no han tenido ningún tipo de efecto para reconducir nuestra situación y ser indemnizados».

Para colmo, en octubre a la familia Vázquez le rondó la tragedia porque los incendios que asolaron Galicia a punto estuvieron de llevarse por delante su casa, lo cual está siendo investigado.

Nuestro protagonista opina que como ciudadano y como contribuyente no está recibiendo las mínimas prestaciones en servicios y seguridad que debe garantizar la Administración, máxime cuando hace dos años su familia tuvo que pagar 84.000 euros en concepto de impuesto de sucesiones. Ni siquiera ha encontrado una plaza pública de formación profesional en las áreas de robótica e informática para su hijo «y todo ello conduce a la exclusión social y económica de mi familia», se lamenta.

Con este mensaje se ha dirigido a la Guardia Civil, a la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra, a la Diputación y a la presidencia del Gobierno en Moncloa, pero como nadie le da una solución ha decidido cruzar la frontera y presentar una demanda ante la Comisión Europea apelando a su responsabilidad de velar porque los estados miembros preserven los derechos humanos, la libertad, la igualdad y el desarrollo sostenible del planeta.

«Creo en lo que hago y opino que hay que luchar para mejorar nuestra sociedad. Me gusta que Galicia conserve sus valores naturales y que se protejan los derechos de los ciudadanos. Son temas que nos afectan a todos, llegaré hasta donde haga falta».

Vázquez no cae en el desaliento y confía en que, tarde o temprano, se hará justicia. Como buen cultivador de camelias que es, le sobra paciencia. No sería la primera vez que David vence a Goliat.

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