Las desconcertantes humaredas de las numerosas quemas controladas

Con los incendios de octubre aún frescos, muchos vecinos confunden hogueras con fuegos forestales


vilagarcía / la voz

«Huele a humo muchísimo; algo se está quemando». Si usted vive en alguno de los municipios arousanos, a buen seguro habrá oído esta frase, u otra similar, en los últimos días. Desde que la Xunta levantó la prohibición de realizar quemas, las zonas rurales se han llenado de propietarios ansiosos por recuperar el tiempo perdido y por realizar trabajos que otros años, a estas alturas, ya estaban listos. Así que las quemas de rastrojos de todo tipo se multiplican. Para muestra, un dato: desde que el 30 de noviembre se levantó la prohibición, la Xunta ha expedido más de 40.000 permisos de quema. Más de la mitad de ese total, en concreto 22.721 solicitudes aprobadas, eran de la provincia de Pontevedra.

Así que no es de extrañar que, miremos hacia donde miremos, nuestros ojos tropiecen con columnas de humo que, en ocasiones, hacen saltar las alarmas de unos ciudadanos que tienen aún muy fresco el recuerdo de los incendios que, a mediados de octubre, golpearon el sur de Galicia. Los efectivos de diversos servicios de atención de emergencias y de protección civil reconocen que estos días se multiplican las llamadas en las que se les avisa de incendios que, finalmente, no son más que quemas controladas. «E mellor así, que todo sexan falsas alarmas», dicen desde O Grove.

La proliferación de hogueras destinadas a la quema de restos agrícolas o forestales se explica por el largo período en el que estas estuvieron prohibidas. La Xunta cerró el grifo el pasado mes de junio y, dado que el otoño se inició con temperaturas muy elevadas y que la lluvia apenas ha hecho acto de presencia, no fue hasta el pasado 30 de noviembre cuando se reactivaron las autorizaciones. En todo caso, estas llevan aparejadas una serie de obligaciones que los propietarios deben cumplir a rajatabla para evitar que su hoguera se convierta en un problema. A veces ocurre y es necesario que los medios de emergencias intervengan.

Calefacción y hielo

Estos también se enfrentan, estos días, a otro tipo de incidencias relacionadas directamente con la llegada del frío, por fin, a Galicia. El domingo por la noche, una familia de Meis necesitaba asistencia sanitaria tras haber inhalado gases procedentes de una mala combustión de una estufa. Ese mismo día, por la tarde, ardía el tubo de una chimenea en Vilagarcía.

Desde los servicios de Emergencias piden que se extremen las precauciones en estos campos para evitar sustos. También recomiendan, obviamente, extremar la alerta al volante. El frío trae el hielo a la calzada. En Valga, por ejemplo, el GES reparte sal por varias zonas para intentar minimizar ese problema de seguridad vial.

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