Escalada de altercados en Rey Daviña con cuatro broncas y dos robos en 48 horas

Uno de los sujetos que enviaron a otro hombre al hospital de una paliza sufrió una brutal agresión horas después


vilagarcía / la voz

Dos días y una cadena de broncas han bastado para que la principal arteria comercial de Vilagarcía se rodee de una incómoda tensión. En apenas 48 horas, Alcalde Rey Daviña y su entorno han sido escenario de cuatro agresiones y al menos dos robos, que han enviado al Hospital do Salnés a tres personas, dos de ellas víctimas de sendas palizas monumentales. No es extraño que, ante esta situación, los dependientes de los establecimientos que abren sus puertas en la céntrica calle manifiesten sentir respeto, cuando no miedo abiertamente, ante la posibilidad de verse en problemas derivados de la presencia en la zona de un violento grupo de sujetos.

«Yo, desde luego, tengo miedo de que nos pueda pasar algo, cualquier día nos esperan ahí fuera al cerrar y ya me dirás, en plena campaña navideña», señala la trabajadora de una boutique. Las dependientas de la tienda de ropa Munäy no solo son de su misma opinión. Reclaman, además, que las policías nacional y local tengan una presencia notoria y frecuente en la calle para, al menos, disuadir a la partida de energúmenos que protagonizan estos altercados de seguir en sus trece. «Estamos pensando -dicen- en presentar una queja, porque pasan muy poco por aquí».

La secuencia de broncas se inició el jueves por la tarde, cuando una mujer vistió en el probador de un comercio un pantalón y un abrigo con los que, ni corta ni perezosa, abandonó el local sin pagar un euro y dejando tras de sí unas medias usadas. Con el mismo desparpajo se sentó en un banco, cerca de allí. Cuando la dependienta se aproximó a ella para requerirle que abonase ambas prendas, recibió por toda respuesta un golpe y un escupitajo. Dos hombres que la acompañaban también se vieron involucrados en el intento de robo.

Los mismos protagonistas repitieron escena, en esta ocasión al día siguiente, por la mañana, en la terraza de un bar. Por alguna razón comenzaron a discutir, y un tercer hombre vino directo a por uno de ellos para propinarle un rodillazo que motivó la intervención del personal de una ambulancia que acabó trasladando al herido. Horas después, sobre las cinco y media de la tarde, el mismo grupo la montaba de nuevo. La mujer y sus dos acompañantes se emboscaron en la galería que conduce a Juan Carlos I para aguardar a otro individuo y saltarle encima. Aunque su víctima trató de refugiarse en un bar, no lo consiguió. El resultado, patadas en la cabeza, puñetazos, un botellazo que destrozó el vidrio y varios golpes con una barra de hierro que lo dejaron todo lleno de sangre y enviaron al hospital al sujeto que los encajó.

Al parecer, el trío había tratado de sustraer más prendas en otro establecimiento poco antes. La víctima de la paliza lo habría evitado, poniendo sobre aviso a los dependientes. Aunque no está claro que este haya sido el motivo real, los agresores le llamaban chivato mientras lo golpeaban.

LA OPINIÓN DEL COMERCIO

Rebeca Caballero y María Millán (Munäy)

«Tenemos miedo de que cualquier día pase algo grave; las policías nacional y local tienen que tener mucha más presencia en la calle»

Las algaradas están protagonizadas por un grupo que lleva meses viviendo en un piso, allí mismo

La cuarta de las algaradas que se sucedieron en apenas 48 horas tuvo lugar el viernes por la noche, horas después de que los dos individuos y la mujer a la que acompañan le propinasen una paliza de muerte a otro sujeto en plena calle Rey Daviña. En este caso el agresor se tornó en víctima, pues uno de los dos tipos que poco antes blandían barras y botellas también acabó en el hospital tras recibir una monumental somanta no muy lejos de allí.

El individuo se encontraba cerca de la rotonda de O Ramal cuando fue observado por otros dos hombres, que estaban tomando algo en un bar de la zona. Algunas cuentas pendientes debían de mantener, cuando ambos cruzaron la calle a toda prisa para echarle el guante a su objetivo. Testigos de lo ocurrido aseguran que la tunda no fue menos brutal que la que él mismo le dio a su propia víctima en Rey Daviña.

Detenido por la Policía Local

Uno de los agresores, un ciudadano de origen colombiano establecido en Vilagarcía desde hace largo tiempo, fue detenido minutos después por un agente de la Policía Local. El tipo tuvo la mala idea de regresar al lugar de los hechos al volante de un automóvil. Viejo conocido de la policía, ni siquiera disponía de carné de conducir. Alegó, eso sí, que la zurra se debió a que el individuo al que machacó le había sustraído un teléfono a su madre.

Los problemas que se han multiplicado en los últimos días en Rey Daviña y su entorno más próximo tienen, por lo demás, un denominador común: un piso, ubicado en la misma calle, que el belicoso trío habita desde hace meses. «Salen, entran, la montan y vuelven a montarla», lamenta un vecino. Es el mismo portal en el que la mujer se refugió después de golpear y escupir a la dependienta de una tienda.

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