«La mayoría de las denuncias de violencia machista acaban sin orden de protección»

El acompañamiento judicial a las mujeres que sufren maltrato es, según Barbosa, una de las grandes lagunas de la ley


vilagarcía / la voz

La socióloga Julia Barbosa dirige el centro de información á muller de Vilagarcía, una instancia desde la que se prestan servicios de apoyo integral a las víctimas, de acuerdo con los presupuestos de la ley de violencia de género.

-¿Qué hace exactamente el CIM?

-La trabajadora social y yo ejercemos como puerta de entrada. Hacemos una valoración de la situación junto con la mujer, se trate o no de un caso de violencia de género. Tenemos un servicio de apoyo psicológico que funciona quince horas a la semana, y uno de asesoramiento jurídico de diez horas semanales. También un servicio de mediación familiar que funciona a demanda. Hacemos todo el trabajo de gestión de recursos económicos o habitacionales para las mujeres que tienen que abandonar sus municipios, de coordinación con la policía, centros de salud, centros educativos...

-¿Es suficiente?

-Intentamos que lo sea. Detectamos algunos vacíos que no sé si deben prestarse desde aquí o desde otro recurso institucional, pero operan en detrimento de las mujeres y de su seguridad.

-¿Por ejemplo?

-El acompañamiento judicial. A raíz de la firma del pacto de Estado se recoge que ese acompañamiento debe existir, tanto en los momentos previos a la denuncia como durante el proceso. Es cierto que se aprueba hace poco, pero también que los Presupuestos Generales del Estado están prorrogados, y que por lo tanto no habrá un euro para ponerlo en marcha. Nosotras tratamos de que se formen redes entre las propias mujeres, trabajando con algunas asociaciones que se han creado hace poco y tienen una visión acentuada del problema. Pero es cierto que de momento son pocas, y que ellas, como es normal, tienen como prioridad su vida cotidiana y a veces no les es posible disponer de horas libres.

-¿Es este el único vacío?

-No. Hay muchos otros. La formación es muy importante en todos los ámbitos en los que se trabaja con este tema, especialmente por parte de los abogados y abogadas del turno de oficio. Es habitual que se cometan equiparaciones entre delitos, como si no fuesen de género. No se puede plantear una custodia compartida cuando hay violencia, y es algo que se está haciendo. Se siguen dando casos de denuncias interpuestas sin ningún acompañamiento jurídico, de juicios que se realizan sin abogado específico del turno de violencia, que en ocasiones se asumen las posturas de la Fiscalía sin una valoración crítica... No es admisible que las mujeres vivan los procesos judiciales como una barrera más.

-Eso va en contra de todas las campañas que tratan de inculcar la importancia de denunciar.

-Es lo que más me llama la atención. Cuando una mujer denuncia, la situación de vulnerabilidad se dispara. Si encima no es un proceso claro y no hay información, si no nos sentimos seguras ni acompañadas ni convencidas de que eso es lo mejor para nuestros intereses, si no encontramos una respuesta en las instituciones que nos den protección y nos amparen, ¿quién va a denunciar entonces?

-De todas formas, el número de denuncias está aumentando.

-En comparación con el mismo período del año anterior, los casos de denuncia se han duplicado en el juzgado de Vilagarcía. No así las órdenes de protección.

-¿Cómo? Tenía entendido que las órdenes de protección se adoptaban prácticamente de oficio.

-Hace años era habitual. Ahora, no. La gran mayoría de las denuncias por violencia machista acaban sin una orden de protección. O sin medidas de alejamiento. Prohibición de comunicación, en cambio, sí. No puedo mandarle un wasap ni llamarla, pero sí estar a su lado. En este sentido son importantes los atestados policiales. Son elementos probatorios muy importantes, sobre todo cuando la mujer es víctima y testigo. Tengo casos de mujeres con partes de lesiones sin que se les dictase orden de protección.

«Es esencial que se forme en género a las personas que, como los abogados, se dedican a esto»

«¿Cómo darle la vuelta a una sociedad volcada en la violencia?»

En opinión de Julia Barbosa, si algo ha dejado en evidencia la ley es la existencia de toda una serie de formas de violencia machista, como el acoso sexual en el trabajo, por supuesto las violaciones, o los intentos de maltrato a través de los hijos, que deberían ser tratadas como violencia de género y no está siendo así.

-¿Cómo contribuir desde un servicio como el CIM de Vilagarcía a cambiar esta situación?

-Creo que tejer una red de apoyo a las mujeres en esta situación es muy importante. Por nuestra parte tenemos que seguir diciendo lo que a nuestro parecer no se hace correctamente. Y continuar trabajando en la línea en que lo hacemos. Creo sinceramente que se crea un vínculo con las mujeres que pasan por aquí y se sienten escuchadas, acompañadas y asesoradas.

-¿Tiene, vamos a decirlo así, remedio un maltratador?

-No lo sé. Lo que sí creo es que las penas tienen una finalidad, la reinserción, y esto hay que aplicarlo a los maltratadores también. Pero es complicado, porque estos comportamientos se asientan en estructuras de pensamiento muy consolidadas, también socialmente. ¿Cómo darle la vuelta a una sociedad volcada en la violencia? Que atañe, por cierto, fundamentalmente a los hombres.

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