Una iniciativa para dar y para recibir

Una treintena de vecinos se turnarán para acompañar, ayudar y escuchar a las personas de más edad

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vilanova / la voz

No es un centro social para jugar la partida ni un centro de día atendido por profesionales. «É unha cousa intermedia», explicaba ayer Pepe Sabarís. La asociación cultural O Castro, que él preside, sigue dando ejemplo y ayer puso en marcha un servicio pionero en la comarca que ofrecerá a las personas mayores un punto de encuentro para pasar las tardes. Empezó su andadura con ocho usuarias, aunque hay anotadas diez personas y se espera recibir a cinco más, hasta completar las quince plazas disponibles.

En este caso corresponde hablar en femenino pues todas las participantes son mujeres: Carmen, Dora, Digna, Esperanza, Celina, Consuelo, Teresa y otra Carmen se sentaban ayer en corrillo en el salón de actos de la sede de O Castro, en la parroquia de Baión, para escuchar las primeras directrices que les apuntaba Pepe. La más veterana es Esperanza, con 92 años, que como otras tres de sus compañeras proceden de la misma parroquia. Las demás llegaron de otros puntos del municipio y alguna incluso de un poquito más allá, de Aralde (Vilagarcía).

De trasladarlas al local de O Carballo se encargó la agrupación de Protección Civil de Vilanova y, una vez allí, fueron recibidas por seis voluntarios que, hasta el viernes, se convertirán en sus compañeros de sobremesa.

La asociación cuenta con treinta y una personas dispuestas a echar una mano en esta y en otras iniciativas y, en este caso, también hay mayoría femenina. José era ayer el único hombre de un grupo que completaban Dolores, Pepita, Amalia, Isabel y Alicia.

La próxima semana serán relevados por otros socios que, como ellos, están dispuestos a entregar tres horas de su tiempo por las tardes para pasarlas con quienes, por edad, podrían ser sus padres y sus abuelos. La mayoría están jubilados pero no falta el caso de la persona que trabaja de mañana y después de comer se va a O Castro, caso de Amalia.

El programa de actividades todavía está por diseñar, «verase sobre a marcha», apuntó Sabarís; lo que sí está claro es que se trabajará de forma sistematizada, organizando talleres, ejercicios para la memoria, dejando tiempo también para jugar, bailar y charlar.

En la asociación O Castro quieren aprovechar esta oportunidad para hacer un trabajo de carácter etnográfico con estas mujeres que peinan los ochenta y los noventa años. «Cada persoa ten unha historia detrás, elas poden contarnos os xogos e os refráns da súa época, o que nos pode servir para recompilar moita información», señalaba José. «Os voluntarios sabemos que recibimos máis do que damos, con este tipo de iniciativas potenciamos as relacións interxeracionais», añadió Alicia. «O obxectivo principal é potenciar o voluntariado e, por suposto, mellorar o envellecemento activo», apuntó el presidente. Y no están solos en esta empresa. Los servicios sociales del Concello de Vilanova están colaborando estrechamente con este proyecto y ayer no faltó la concejala Ana Carballa en el estreno del proyecto.

La apuesta por el voluntariado no es algo nuevo en O Castro. Esta asociación acumula una larga experiencia en este ámbito desde el año 2010, sea colaborando con Unicef, realizando campañas de concienciación ambiental mediante la plantación de árboles y la recogida de aceites usados o cantando cada miércoles con los usuarios del centro Con Eles.

Ahora es el turno de los más veteranos. «¿Que imos aprender agora de vellos?, nós agora só estorbamos», señaló Digna, de 82 años, en una reflexión que destilaba humor y resignación. En la asociación O Castro nadie está de más. Todos cuentan.

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