«El ictus es hoy la primera causa de mortalidad entre mujeres en Galicia»

No pierda un segundo si nota dificultad para hablar, mostrar todos los dientes al sonreír o mantener los brazos levantados


vilagarcía / la voz

El martes llega al auditorio la primera de las charlas saludables de Pontevedra e O Salnés que se celebran en Vilagarcía. Desde que Jaime de Marichalar y Sabina pasaron por este amargo trago, se ha convertido en un término de uso común, aunque no todo el mundo conoce qué entraña exactamente padecer un ictus. Así que la primera pregunta para el doctor Tato Vázquez, coordinador del servicio de Urgencias en el Hospital do Salnés, es obligada.

-¿Qué es exactamente el ictus?

-Es una disminución del flujo cerebral, de forma que el área del cerebro que no recibe aporte sanguíneo deja de funcionar y sus células se mueren. Lo que nos hace ser personas es el cerebro. Si una parte se muere, las funciones que residen en ella se mueren. Así de grave es.

-¿Existen diferentes tipos?

-Dos. El isquémico, que consiste en la oclusión de una arteria por un coágulo, y el hemorrágico, que se produce por la rotura de la arteria y conlleva sangrado.

-¿Cuál es más grave?

-La gravedad depende de la arteria afectada más que del tipo de ictus de que se trate. Los hemorrágicos tienen, en general, peor pronóstico. En cuanto a los isquémicos, suelo recurrir a una imagen que los explica bastante bien. Imagina que cortas la acequia que alimenta un campo. Ese campo se va a secar de forma progresiva. Cuando antes lo desatasques, mayores posibilidades tendrás de recuperarlo.

-El título de la ponencia subraya que «o tempo é cerebro».

-Porque el tiempo es fundamental. Esta es una de las patologías que los médicos denominamos tiempodependientes. El tiempo máximo para administrar un tratamiento que pueda desatascar la arteria es de cuatro horas y media. Cuanto antes abras esa arteria, mayor cerebro viable.

-Entonces, cualquier función cerebral puede verse afectada.

-Cualquier función y cualquier área cerebral. La arteria cerebral media suele ser la más afectada. Controla áreas que repercuten en el movimiento y el habla. De ahí la campaña que hemos diseñado e incide en las tres efes: forza, fala, faciana.

-¿Atacan ahí los síntomas?

-Son los tres síntomas. Notar la boca torcida y no poder sonreír enseñando todos los dientes, incapacidad para hablar y dificultad para mantener los brazos en alto durante diez segundos. Cualquiera que los perciba debe activar el código ictus y telefonear inmediatamente al 061.

-¿Qué secuelas provoca?

-Si conoces a alguien que lo haya sufrido probablemente habrás percibido que los daños que provoca van desde la hemiplejia y las dificultades para el habla hasta el caso extremo, que es la muerte. El dato quizás más llamativo es que hoy es la primera causa de mortalidad entre mujeres en Galicia y la segunda en hombres, solo por detrás de las enfermedades cardíacas. Y la principal causa de morbilidad, es decir, de pérdida de calidad de vida, de manera global en Galicia.

-¿Hay algún sesgo particular con respecto al resto de España?

-No, la situación es similar, pero sí somos diferentes en algo: en el 2050 un 25 % de la población gallega será mayor de 65 años.

«El problema

que persiste es el traslado en UVI móvil hasta las unidades de ictus»

«El ictus es la principal causa de morbilidad, de pérdida de calidad de vida, en Galicia»

«El tiempo es esencial; el plazo máximo para poder desatascar la arteria es de 4,5 horas»

«La telemedicina permite que haya un neurólogo vascular disponible las 24 horas del día»

Tato Vázquez y el Hospital do Salnés desempeñaron un papel pionero en la implantación del plan ictus, en el que la telemedicina supuso el factor clave.

-¿En qué consiste?

-Lo que aquí sucedía hasta el 2016 era un sinsentido, cada cual iba por libre. Desde que se puso en marcha, en Galicia hay un neurólogo vascular disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. En cuanto el paciente está aquí, lo llamas por teléfono y él, a través de Internet, dispone de interacción con los nodos informáticos de todos los hospitales. Así tomamos decisiones, diagnosticamos y administramos el primer tratamiento. Se desarrolló en colaboración con las muchas especialidades que intervienen en la atención al ictus, pero dos son los puntos preponderantes en la cadena: los servicios de Urgencias y los neurólogos. Yo tuve mi papel, pero fue determinante el doctor Miguel Blanco, jefe de la unidad de ictus del Clínico de Santiago. Tristemente no pudo ver implantado el plan en toda la comunidad, porque falleció en noviembre del 2015. Otra persona importante fue el profesor Castillo, el catedrático de Neurología de Santiago.

-O Salnés empezó antes, ¿no?

-Nosotros empezamos con pruebas en el 2009 y tratamos el primer paciente en el 2011. Es de agradecer la máxima implicación de todo el personal de Urgencias de O Salnés. Ellos son los auténticos pioneros.

-¿Con esto está todo hecho?

-Ni mucho menos. Nosotros diagnosticamos y administramos el primer tratamiento, pero el paciente debe ser trasladado a una unidad de ictus y permanecer en ella 24 horas. Solo hay tres en Galicia, en Santiago, Vigo y A Coruña, y solo ellas pueden administrar otras terapias si falla el fármaco. Así que solucionar el problema del transporte con una UVI móvil, un médico y un enfermero es imprescindible. En algunos hospitales está resuelto; en otros, no. Los gallegos merecemos una respuesta.

«A mayor edad, mayor riesgo, pero el factor fundamental que lo desencadena es la hipertensión»

La primera precaución ante el ictus apunta, invariablemente, en la dirección de la hipertensión.

-¿Qué podemos hacer para prevenir el ictus?

-El factor de riesgo más importante es, sin duda, la hipertensión. Así que quien sufre de tensión alta debe someterse a revisiones periódicas con el médico de familia y tratarla correctamente. A mayor edad, más riesgo. El alcohol y el tabaco, la vida sedentaria y el colesterol. Pero el factor clave, insisto, es la tensión arterial, con lo cual los hábitos de vida saludable y el control médico, si se manifiesta esa hipertensión, son como un karma.

-Antes hablaba del problema de la edad en Galicia.

-El ictus tiene una incidencia de unos 300 casos por 1.000 habitantes y año. Por encima de los 70 años, su número se dispara a 500. Y a partir de los 80 años, tendremos 1.000 casos por 100.000 habitantes. La nuestra es la población más envejecida de todo el Estado. Es fácil prever las dimensiones del problema.

-¿Cómo se trata un ictus?

-No se puede administrar en todos los casos ni a todos los pacientes. Pero si se trata de un ictus isquémico, el primer paso es lo que nosotros denominamos lisar: la administración de un fármaco fibrinolítico que rompe el coágulo. No siempre lo consigue, pero en general tiene un efecto muy aceptable. Hay técnicas posteriores, pero esta es la primera.

-La zona afectada muere, decía, pero la gente se recupera, ¿no?

-Desde el momento en el que se ocluye una arteria hay una red que muere, inevitablemente. Pero existen otras células alrededor que reciben riego de otras vías, de arterias menores, por ejemplo. Es lo que llamamos zonas de penumbra, que sí se puede recuperar al abrir la arteria. Bien tratado, aunque quede una pequeña secuela, con una buena rehabilitación y aprovechando la plasticidad neuronal, la capacidad de adaptación del resto de las neuronas, se pueden recuperar muchas funciones. El tiempo, una vez más, es un factor esencial.

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