Vilagarcía acoge a doce refugiados llegados de Siria, Ucrania y Colombia

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

OSCAR VíFER

Trabajan con Cruz Roja para obtener su asilo y entre ellos hay médicos e ingenieros

13 ago 2017 . Actualizado a las 12:26 h.

En septiembre deberían estar viviendo en España 17.237 refugiados, de acuerdo con el compromiso que el Gobierno selló hace dos años con la Unión Europea. A día de hoy no se ha alcanzado ni siquiera el 10 % de esta cifra. Eso no quiere decir que, sobre el terreno, no se esté trabajando en la integración de quienes han tenido que abandonar su hogar y escapar de la muerte y la persecución. Todavía son pocos, pero están aquí. Doce de ellos residen en Vilagarcía. Proceden de Siria, de Ucrania y de Colombia. Cruz Roja gestiona en la capital arousana dos pisos de acogida para familias. Uno de ellos en alquiler; el otro, cedido por el Concello.

«Estamos en la primera fase, la de acogida temporal, que tiene una duración máxima de seis meses», explica Pilar Méndez, coordinadora de la oenegé en la provincia. El objetivo es que, transcurrido ese medio año, los solicitantes de asilo alcancen un nivel alto en el uso y comprensión de la lengua castellana (de hecho, deben examinarse) y obtengan la tarjeta que les permitirá trabajar y residir entre nosotros con normalidad y autonomía. Para lograrlo reciben cuatro horas de clase diarias. A partir de ahí, Cruz Roja les ayudará a encontrar empleo y una vivienda de alquiler, cuyo pago tendrán garantizado durante un año. El Ministerio de Empleo financia el programa. Sus perfiles, por cierto, rompen unos cuantos tópicos maliciosos. Entre ellos hay por ejemplo, médicos e ingenieros.

«Precisamos xente para exercer unha verdadeira solidariedade»

O exemplo dunha súa filla, estudante, espertouno do seu sono de tipo solidario que se limita a darlle ao botón en Facebook. El mesmo recoñéceo sen problema. Os primeiros refuxiados chegaron a Vilagarcía en abril; os últimos apenas levan aquí unha semana. Xestor cultural, editor, Antón Mascato botou man da súa faciana como filólogo para sumarse ao voluntariado de Cruz Vermella e colaborar cos exiliados na súa integración. «Non só damos clases de lingua, facemos algunha viaxe, a Santiago, por exemplo, vemos o patrimonio, a cultura... De feito diría que se trata dunha inmersión cultural en sentido amplo».