La Miss Vilagarciana que quiere ser profesora

Tamara Balsa representará a la provincia de Pontevedra en el concurso de belleza a nivel nacional


VILAGARCÍA / LA VOZ

Tamara Balsa cocina una tarta de piña. La decisión fue fácil. Además de ser su preferida desde que era una niña, es con la que celebró que representará a Pontevedra en el certamen de belleza Miss World Spain 2017. Toda una sorpresa que la cogió de camino a clase y que hizo que llamase inmediatamente a su madre para darle la noticia. Cuando la vilagarciana llegó a casa, hubo tarta para celebrarlo. La misma que ahora vuelve a preparar (y comer) ella. Aunque reconoce que se cuida, no pasará el esfuerzo de prepararla para luego no probarla. La fecha del certamen ayuda a ello: todavía sin concretar, previsiblemente será en septiembre.

«Fue una sorpresa para todos. Tanto para mí como para los que me rodean», afirma la joven de diecinueve años sobre su nombramiento como Miss World Pontevedra. El hecho de que en Galicia no haya ningún delegado del certamen, hizo que la elección se realizase a través de Internet. Tuvo que enviar varias fotografías y una fichas con sus medidas (89,5-62-90,5) entre otra información. Aunque a la hora de enviarla cuidó todos los detalles al hacerse, por ejemplo, unos retratos en el estudio que un amigo tiene en Vilagarcía, luego lo dejó aparcado. «La verdad es que envíe todo lo que pedían y luego me olvidé del tema», señala la joven. Finalmente, se coronó como Miss en una prueba a la que se presentaron cinco candidatas de toda la provincia.

La sorpresa fue mayor a causa del poco tiempo que lleva en el mundo del modelaje. Fue hace solo un año cuando se presentó por primera vez a un concurso. Era para ser la imagen de un centro comercial y, aunque no ganó, le abrió las puertas a otros proyectos. Realizó dos campañas publicitarias para una óptica de Santiago, donde cursó el primer año de Magisterio Infantil, y colabora con una agencia de Lugo. Se trata de los primeros pasos de un recorrido en el que da ahora un paso de gigante y en el que está descubriendo que posar para una misma no es lo mismo que hacerlo con público. «Estaba acostumbrada a hacerme mis fotos pero estar rodeada de gente, diciéndote como tiene que hacer, resulta chocante», indica.

Como parte del certamen, las fotografías que se haga durante estos meses serán para compartirlas en el perfil de Facebook que se creó para la ocasión. «Es la forma de que nos demos a conocer de cara al concurso. La que consiga un mayor número se seguidores pasará directamente a la semifinal», explica Tamara. Un sistema que convierte el concurso en algo muy diferente a sus anteriores trabajos. «Esto es una competición. El trabajo lo haces y queda hecho. Esto significa un trabajo previo, inevitablemente tienes que estar pendientes de las redes», relata. Sobre si le da reparo abrir su cuenta a cualquiera que quiere visitarla, señala que «no me da vergüenza porque, en caso de que fuera así, no me dedicaría a esto». Pero piensa también que vergüenza y prudencia no son incompatibles.

Lo primero, sus estudios

Aunque recibe con mucha ilusión el camino que se le abre por delante, Tamara asegura que lo suyo es la educación infantil. Tras un año en Santiago, ahora continúa sus estudios en Pontevedra. Gracias a la media de su notas en Bachillerato y Selectividad pudo optar por elegir cualquier carrera, pero desde pequeña tuvo claro a lo que se quería dedicar. «Siempre quise se profesora, estoy convencida de que es lo más me gusta», indica.

Esta certeza no hizo más que asentarse el verano antes de acceder a la Universidad. Descubrió por casualidad la asociación Baia Asociación Tratamiento Autismo (BATA) y decidió pasar allí el período estival. «Aprendí muchísimo, fue una de las mejores experiencias de mi vida», asegura Tamara sobre las salidas al parque de bolas, el zoo de Vigo o la hípica que realizó como voluntaria. «Hay personas de todas las edades pero yo tengo debilidad por los niños, por eso al final aposté por Educación Infantil. Estoy deseando terminar la carrera para ponerme a trabajar», relata. La tarta ya está hecha. Tamara se muestra sonriente. Le recuerda que está saboreando un buen momento.

Envió sus fotos pero luego, la verdad, se olvidó del certamen y siguió con su vida

Antes de empezar en la universidad, se pasó un verano trabajando de voluntaria en BATA

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