El cuarteto que pedalea siguiendo la estela del demarraje de Veloso

Álvaro Lopez confía en disputar este año el Giro de Italia Sub-23 tras superar un grave accidente en carretera. El ya élite David Rañó sigue soñando con rodar en el gran pelotón. E Iván Bralo y Martín Rey crecen en la cantera del CC Padronés


Vilagarcía / La Voz

Si el ciclismo arousano necesita cada vez menos esfuerzos para otear en el horizonte a un digno sucesor para Gustavo César Veloso en el cambadés Ángel Sánchez Rebollido, su compañero de filas y gregario en el W52-F.C. Porto, Vilagarcía maneja hoy un póker de candidatos a pasear en el futuro el nombre de la localidad por el gran pelotón. Con un veterano David Rañó (9 de abril de 1992) que a punto de cumplir los 25, ya en categoría élite, sigue soñando con un golpe de suerte que lo aúpe del amateur al profesionalismo, viendo como tres de sus vecinos llegan pisando fuerte desde las categorías de formación. Los corredores del Aluminios Cortizo-CC Padronés Iván Bralo (juvenil) y Martín Rey (infantil). Y el Sub-23 Álvaro López Chedas, que confía ver este año su nombre en la lista de participantes en el Giro de Italia de su categoría, y la Volta a Portugal do Futuro. 

Y es que Álvaro López es uno de los nueve corredores del selecto Speedroad-Guerciotti, un joven equipo Élite y Sub-23 de Redondela dirigido por el excompañero de Veloso en el Xacobeo Galicia Enrique Salgueiro. Un proyecto que conjunta a un pequeño grupo de jóvenes promesas del ciclismo gallego con un corredor estadounidense, un brasileño y un chileno, y que maneja un calendario de auténtico lujo. Hasta el punto de ser, explicaba ayer Álvaro López (13 de junio de 1997) la escuadra Élite y Sub-23 de España que disputa más carreras UCI, esto es, destinadas en primera instancia al pelotón profesional.

Exfutbolista y exatleta

En el 2016 el equipo corrió en Portugal, Italia, Inglaterra, Argelia e incluso China. Este año «ya tenemos confirmadas una carrera en los Cárpatos y una vuelta en Polonia con equipos UCI Pro Team, y se está gestionando participar en el Giro de Italia Sub-23 y la Volta a Portugal do Futuro», relata un entusiasmado López.

Jugador del Arousa desde los 5 años hasta que en su primera pretemporada cadete «me empecé a aburrir por las lesiones», el vilagarciano del Speedroad-Guerciotti probó una temporada en el atletismo. Y aunque la cosa prometía, con un bronce en el Campeonato Gallego de Cross y un quinto puesto autonómico en la prueba de 3.000 en pista, lo que le tiraba «desde pequeñito», cuando rodaba con su padre hasta Cambados, era la bicicleta. Con él y con sus compañeros del C.C. Xiabre «empecé a salir con 13 años en sus marchas cicloturistas». Pero con 16 años, y descartados ya el fútbol y el atletismo, Álvaro necesitaba más. Y por mediación de un tío habló con Blanco Villar, el director técnico del C.C. Padronés, para probar en carretera.

«El primer año no me fue muy bien, porque venía del cicloturismo y pensaba que iba a ser un camino de rosas. En el segundo -el último de juvenil- ya me fue bastante mejor, tercero en Cambre y escapado con otros seis en el Campeonato Gallego, en Marín, pero en la bajada a 5 kilómetros de la meta me caí», explica López.

Destacando entre profesionales

En el 2016, su primer año Sub-23, «en mi primera carrera con profesionales estuve 100 kilómetros escapado en una etapa de la Volta á Bairrada con otro amateur del Maia y con Felipe Cardoso, del Efapel, ganador de varias etapas de la Volta a Portugal; nos cogieron a 20 kilómetros de meta, y ese día fui segundo de las metas volantes». Un accidente en Cuntis en el mes de junio durante un entrenamiento con Ángel Sánchez acabó con Álvaro López en el hospital con un traumatismo craneoencefálico, un esguince cervical, y medio meñique izquierdo roto. Cuatro meses de parón.

Atraído por el calendario y el proyecto del Speedroad-Guerciotti, el vilagarciano tiró de su relación con tres de sus corredores para contactar con Salgueiro. «Es un equipo ideal para dejarte ver a nivel internacional», y perfecto para un año en el que «no estoy estudiando, en el que quiero ver lo que doy, ver si puedo llegar a ser profesional». Porque, huelga decir, el sueño de Álvaro es «poder ganarme la vida corriendo».

Preparado por Gustavo César y entrenando con Ángel Sánchez

De perfil escalador (183 centímetros, 64 kilos), fan de Nairo Quintana, Álvaro López tiene ganas de comerse el mundo del ciclismo, y cualidades para poder proponérselo. De lo contrario, difícilmente contaría con el doble lujo de ser preparado por César Veloso y entrenarse con Ángel Sánchez.

«Con Gustavo tengo relación de toda la vida. Él empezó en el ciclismo con mi padre en el CC Xiabre. Mi bicicleta se la compré a Gustavo cuando empecé hace cinco años. Y desde principios del año pasado me planifica todas las semanas mis entrenamientos», apunta Álvaro. Bajo las pautas del bicampeón de la Volta a Portugal «he notado mucha mejoría. «Ahora me veo mucho más fuerte». A base de un régimen de siete días de trabajo semanales, a razón de unas 3,5 horas diarias de media.

Una preparación reforzada con Ángel Sánchez como pareja de entrenamientos en la carretera, en una relación nacida hace tres años de una grupeta que ha perdido a David Rañó y al retirado caldense David Blanco. A Sánchez, dice López, «lo veo perfectamente acompañando a Veloso este año en la Volta a Portugal».

 

David Rañó, el campeón gallego que sigue soñando con rodar en el gran pelotón

Formado en el CC Estradense, y tras siete temporadas en el CC Padronés, David Rañó Rebolo cambió el año pasado de aires para rodar en el Speedroad-Guerciotti, con el que llegó a correr en Argelia. En el 2017 el vilagarciano estrenará condición de corredor élite, la categoría ameteur una vez cerrada la etapa Sub-23, en las filas del Autronic-CC Vigués, con Tomás Martínez como director.

Campeón Gallego Sub-23 de fondo en carretera en el 2011, Rañó priorizó en el 2015 la finalización de sus estudios de Ciclo Superior en Automatización y Robótica Industrial. Hoy con un trabajo en su rama profesional en Pontevedra, "procuro dedicarle 3-4 horas todos los días al ciclismo». Lejos de las exhaustivas pautas de trabajo que en el arranque de la década le había dado su ídolo Gustavo César Veloso por falta de tiempo. No obstante, entrenándose por su cuenta, sigue soñando con una oportunidad en el gran pelotón, pero sin poner todos los huevos en ese cesto: «Ahora no lucho tanto por ello, me dedico a disfrutar del ciclismo. Y si aparece la oportunidad, bienvenida sea».

El júnior Iván Bralo y el infantil Martín Rey crecen en la cantera del CC Padronés

A más largo plazo, el ciclismo vilagarciano tiene en el CC Padronés dos opciones de futuro en la modalidad de carretera. Iván Bralo Ferreira (19 de agosto del 2000) y Martín Rey Vázquez (11 de marzo del 2003), que el año pasado cambiaban el CC Teo por la escuadra que dirige Blanco Villar.

«Na miña casa sempre houbo ciclismo», cuenta Iván Bralo, con su padre corriendo en su día con los equipos Élite y Master 30 del Padronés. Siendo su madre de Teo, se inició en su deporte en el club local. Pero un grave accidente cuando salía a entrenar de su casa en Rubiáns siendo infantil de primer año lo llevó a dos temporadas prácticamente en blanco.

En su estreno como juvenil, este escalador fan de Indurain, Mosquera y Veloso sueña con «poder vivir do ciclismo». Como su joven compañero infantil Martín Rey, prendado de Alberto Contador, que encontró hace 4 años en Bralo la oportunidad de empezar en un club de ciclismo de carretera. En su segundo año infantil aguarda poder emular sus cuatro podios en su segundo curso alevín.

 

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