Mar estudia eximir del pago de tasas portuarias algunas actividades lúdicas

Quintana recoge así las demandas de «moitos alcaldes», pero matiza que la decisión está sujeta a informes


vilagarcía / la voz

La convivencia entre los concellos de Arousa sur y Portos de Galicia no es fácil. El ente portuario es titular de terrenos que, en muchos casos, han dejado de tener usos relacionados con el mar. Que, transmutados en parques o jardines, tienen una vida que ya no está sujeta a la realidad portuaria. Los concellos se quejan de que ellos tienen que hacerse cargo, en muchas ocasiones, de mantener en buen estado esos espacios, pero que cada vez que quieren utilizarlos, deben abonar las correspondientes tasas portuarias. La conselleira do Mar, Rosa Quintana, es consciente de esa realidad y del malestar que causa en muchos municipios: sin ir más lejos, esta misma semana Gonzalo Durán le trasladó esa cuestión. Ayer, durante una visita a Vilagarcía, Quintana abordó esa cuestión.

«A lei de taxas -dijo- recoñece a obriga que temos de cobrar pola ocupación de dominio público, e non fai ningunha matización en canto a que vai ser esa ocupación». Esa es la situación actual, que podría cambiar. Y es que «somos sensibles á petición do alcalde de Vilanova, e doutros alcaldes», y por eso la Administración autonómica está dispuesta a «meter algunhas excepcións na lei de taxas que permita, por exemplo, a colocación dunha árbore de Nadal, ou unha actuación que non teña interese económico».

En todo caso, Rosa Quintana ha apelado a la prudencia y ha dejado claro que la adopción de ese tipo de acuerdo no depende, únicamente, de la buena voluntad de su consellería y de Portos de Galicia. Y es que «este é un tema que hai que analizar tanto coa Consellería de Facenda como con Portos de Galicia, e valorar se é posible».

En todo el territorio

Las tasas han ocasionado diversos puntos de fricción entre los municipios arousanos y Portos de Galicia. En O Grove y Cambados los choques son constantes: sean por una procesión, por la colocación de un árbol de Navidad, por la falta de alumbrado, o por la instalación de las carpas de distintos festejos. Hace unos días, el gobierno meco se quejaba públicamente de que había tenido que abonar 18.000 euros por la Festa do Marisco y otros 1.200 por la Festa do Carme. Pero los conflictos surgen también con otras localidades que comparten el color político de la Xunta. El alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, fue quien esta misma semana trasladó a Quintana su disconformidad con las tasas portuarias.

Hay localidades en las que las diferencias entre Portos y los municipios van mucho más allá: afectan al diseño de las ciudades, al modelo urbanístico que los gobiernos locales quieren implantar. En Vilagarcía, esa divergencia de opiniones se concreta, por ejemplo, en Vilaxoán. En Cambados, el Concello reclama tanto a Portos como a Costas la desafectación de la franja litoral, y en O Grove el Concello suspira por recuperar para sí O Corgo y Beiramar. La posible reversión de esos terrenos también está siendo estudiada por la Xunta. «O que estamos facendo, non só no caso do Grove, senón en todos, é vendo a posibilidade de desafectar determinadas zonas que xa non teñen fins portuarios, senón que agora teñen fins de carácter máis urbano». «Iso está en estudo, hai que facer unha valoración e, de novo, todo vai depender dos informes que emitan varios organismos». Porque, «isto é patrimonio da Administración», y cambiarlo de manos exige sus trámites.

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