La Vía Verde deberá estar lista en un plazo máximo de dos años

El ADIF cederá los terrenos afectados a Vilagarcía, Caldas y Portas por un período de veinte años


vilagarcía / la voz

La primera Vía Verde de Galicia parece estar bien encarrilada. El miércoles, las máquinas comenzaron a desmantelar en Rubiáns unos raíles por los que no pasa el tren desde hace años. También esta semana ha llegado al Concello de Vilagarcía el borrador del convenio que permitirá bautizar oficialmente esta iniciativa. Según explicita ese documento, el ADIF arrendará al ayuntamiento un tramo de 4,38 kilómetros correspondientes al antiguo corredor ferroviario, por un plazo de veinte años prorrogables. El canon que deberá pagar Ravella a cambio es de 1.500 euros anuales, que deberá hacer efectivos desde 2019. Los dos años que faltan hasta entonces es el margen de tiempo del que dispone Vilagarcía -y con ella Caldas y Portas- para redactar y ejecutar el proyecto de la Vía Verde.

No parece que el equipo de Alberto Varela (PSOE) tenga ganas de perder el tiempo. Así que, a la espera de formalizar los convenios con el ADIF, los tres ayuntamientos implicados ya se han puesto en contacto para hablar de este asunto. La próxima semana, los alcaldes celebrarán un encuentro para poner en marcha toda la maquinaria. De entrada, la Fundación de Ferrocarriles Españoles ya se han dirigido al Concello de Vilagarcía para ofrecerle los servicios de sus técnicos para redactar el proyecto. Es este un campo en el que atesoran una valiosa experiencia, ya que han elaborado cerca de setenta diseños de otras tantas vías verdes repartidas por toda España. «Unha vez se reciba o presuposto da Fundación, os concellos decidirán se optan por esta ou por outra opción», informaba ayer Ravella. Independientemente de a quién se le asigne finalmente la elaboración del proyecto de esta ruta, este deberá ser evaluado por la Fundación de Ferrocarriles Españoles para comprobar que encaja en la calificación de Vía Verde.

Un entorno adecuado

Está claro que el tramo en desuso de la línea que unía Redondela y Santiago, y que discurre por Vilagarcía, Caldas y Portas, reúne los requisitos para convertirse en una ruta «accesible e segura para desprazamentos non motorizados», según explicaban ayer desde el Concello. Con esa impresión, expresada inicialmente desde los tres ayuntamientos implicados, parece coincidir plenamente el ADIF, que ha iniciado los trámites para ceder los terrenos del antiguo corredor, incluidos elementos como el apeadero, los puentes o los túneles, con el fin de que sean dedicados única y exclusivamente a un proyecto de conservación de espacios naturales o con valor cultural.

Para ejecutar esa transformación, los concellos de Vilagarcía, Portas y Caldas disponen de un plazo de dos años para ejecutar todas las obras necesarias y convertir un trazado que parecía estar condenado al olvido, en una deliciosa ruta que arranca en las inmediaciones del pazo de Rubiáns, cruza el Umia por un puente de hierro, discurrirá por zonas de bosque autóctono y tierras de cultivo, permitirá visitar monumentos, desembocará en la Azucarera de Portas y permitirá llegar a las termas de Caldas.

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