El cierre de persianas persigue a la creación de autónomos en O Salnés y frena su incremento

Su tirón en campaña da pie a la propuesta de medidas para poner fin a la fluctuación y mejorar la situación


arousa / la voz

Se les ha bautizado en numerosas ocasiones como el motor y el corazón de la economía, una denominación que no ha impedido que sean unos de los más azotados por la crisis. Quizá, por eso, los autónomos no están pasado desapercibidos a la hora de hacer campaña. «Estamos contentos de que se nos ponga en el foco de atención pero no basta con que se hable mucho», afirma el vilagarciano y secretario general de la organización de autónomos UPTA, Eduardo Abad Sabarís. Uno de los problemas es, para él, que la Ley del Estatuto del Trabajador Autónomo, de 2007, se ha quedado anticuada. «Desde entonces, la situación del país ha cambiado mucho y el trabajo autónomo también», señala.

Hace un dibujo muy rápido de la situación. El batacazo de actividades económicas como el sector servicios y un importante reclamo de trabajadores por cuenta propia por parte de las empresas es una realidad para la que, tal y como señala, es necesario algo más que modificaciones parciales en los ámbitos económico y social del Estatuto. Uno de los aspectos que más preocupación le genera es la falta de continuidad de los empleos que se crean. «La tarifa plana de 50 euros durante seis meses sirve para iniciar la actividad pero deja de ser útil si no se va a consolidar el servicio», indica Abad Sabarís. La fluctuación del trabajo le da razón: a las 1.097 altas del pasado mes de abril en la provincia de Pontevedra, le acompañaron 997 bajas. El 25%, aproximadamente, pertenecen a la comarca de Arousa.

Para darle explicación a estos datos, hay que hacerse una pregunta: ¿Están por obligación?. «Hay dos tipos de autónomos, los que tienen una idea madurada e instrumentada y a los que la situación les ha llevado hasta aquí», relata. Los segundos, que suponen cerca del 80 %, son los que tienden a durar menos de dos años. La formación aparece, en este punto, como un aspecto fundamental. «El Word para todos no vale, para evitar el fracaso y que los negocios tengan una mayor rentabilidad es necesario una educación adecuada y específica», analiza Abad Sabarís. Una valoración a la que suma tres propuestas que considera fundamentales.

Cotización según los ingresos

La más sonada por su aceptación entre los principales partidos políticos. «Queremos que se establezcan tramos de cotización para que se pague en función de los ingresos reales. Ahora, una persona que gana 18.000 euros tiene la misma obligación de cotización que una que gana 300.000», indica. La cuota de los 270 euros es, sin duda, uno de los principales motivos de asfixia. «No es obligatorio estar dado de alta en la seguridad social sino se llega al salario mínimo interprofesional, hay una inseguridad jurídica», continúa Abad Sabarís.

Flexibilidad en aplazamientos

«Si debes a Hacienda, desde la Seguridad Social son inflexibles a la hora de solicitar un aplazamiento», cuenta. Para deudas de menos de 30.000 euros se concede una prórroga de 36 meses, mientras que para cifras más elevadas es necesario un aval.

Plan de relevo generacional

Para paliar los cierres, el secretario general de UPTA recomienda elaborar un plan de incentivos. En España, se jubilan, cada año, alrededor de 150.000 autónomos. «El 57 % del paro juvenil de la comarca podría aprovecharlo», afirma. La idea es extender el contrato para la formación y el aprendizaje a los negocios que tengan menos de cinco empleados.

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