Cáritas tuvo que multiplicar por cuatro el año pasado sus ayudas para la adquisición de fármacos

La oenegé culpa al encarecimiento de los medicamentos y a su purga en el catálogo de la Seguridad Social


vilagarcía / la voz

El fenómeno da mucho que pensar. Que en un solo año el número de ayudas que Cáritas Interparroquial Arousa concede para la adquisición de fármacos se haya multiplicado desde las 420 facturadas en el 2014 a las 1.603 que fueron registradas a lo largo del 2015 es uno de los datos más relevantes de cuantos contiene la memoria de la oenegé. El estudio fue presentado ayer en Vilagarcía por su director, Francisco Fernández, el consiliario, Manuel Castroagudín, y Mar Viqueira, una de las voluntarias, que participó en su diseño. En cuanto a las razones que explican semejante escalada, Fernández tiene meridianamente clara la intervención de tres factores: «Muchos medicamentos han sido retirados de la Seguridad Social, aumentan los enfermos crónicos y se ha disparado el precio de las medicinas infantiles».

No es el único dato preocupante. Los usuarios son cada vez más jóvenes. Si en el 2014 la mayoría oscilaba entre los 50 y los 56 años, durante el año pasado esta categoría se situó entre los 34 y los 49 años. Hubo más hombres que mujeres (373 frente a 288), pero esto sí tiene un explicación sencilla: el 95 % de quienes acuden a diario al comedor social son hombres, lo que dispara los porcentajes, ya que las ayudas de alimentación, entre las que se encuentra este servicio, son verdaderamente masivas, sumando 25.038 intervenciones.

El perfil se completa con la nacionalidad de los usuarios. La aminoración de las expectativas económicas, calcula Fernández, hace que aquellas personas llegadas en solitario a Vilagarcía y su entorno para intentar labrarse una vida se estén marchando. Otra cosa son quienes desembarcaron aquí con sus familias. El resultado es que, mientras hace dos años el 74 % de los receptores de las ayudas de Cáritas eran ciudadanos españoles, en el 2015 su porcentaje creció hasta el 80 %. En total, Cáritas Interparroquial trabajó con 661 participantes (aquellos que acuden directamente a sus instalaciones) y 748 beneficiarios (los familiares y allegados que tienen detrás), hasta redondear 1.409 personas atendidas.

El presupuesto que manejó la oenegé se acerca a los 300.000 euros que, reconoce su director, son insuficientes. El cable de Mercadona, que cada día proporciona productos frescos al comedor, es un alivio, reconoce Francisco Fernández. Socios, colectas y donaciones proporcionan 80.246 euros. Las subvenciones, 78.072 euros (42.000 del Concello de Vilagarcía y la Diputación). A través del IRPF llegaron 145.038 euros, los legados, 2.564, y otros ingresos, 2.963 euros. Solo el comedor social consumió 92.542 euros, además de los 58.395 que costó el servicio sobre ruedas. «La función de Cáritas es conseguir que las personas se sientan personas; lo otro sería una humillación». La reflexión es de Manuel Castroagudín.

«Si queremos ser una sociedad, tiene que ser solidaria con quienes lo pasan mal; lo otro sería humillación»

Manuel Castroagudín

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Cáritas tuvo que multiplicar por cuatro el año pasado sus ayudas para la adquisición de fármacos