Vilagarcía / La Voz

Madrugaron los vilagarcianos para coger sitio en la plaza de Ravella y adelantar doce horas la juerga con la que se despide el año viejo y se recibe al nuevo. Cientos y cientos de personas se concentraron con sus confetis y con las bolsitas de uvas y gominolas que ofrece el Concello junto con las consabidas botellas de champán para brindar por el 2016, que entró, como hacen todos los años nuevos, por Vilagarcía.

La animación corrió a cargo del meco Javi Solla, que le puso humor, baile y hasta fuelle y garganta para repetir las doce campanadas que los que estaban más atrás no podían oír pese a los amplificadores. Tras la ingesta de uvas y los brindis, la fiesta seguía. La mayoría amenazó con alargarla unas veinticuatro horas. Los más espabilados ya iban preparados para la ocasión, con sus trajes de noche y sus corbatas.

Votación
3 votos
Comentarios

Vilagarcía se desayuna el 2015