Buceta recupera las andanzas del bravo «Capitán Pepinillo»

El edificio «Larra» y la plaza Belén Esteban son los escenariosen los que el bizarro héroe imparte justicia


Vilagarcía

Nació en las aulas del instituto de Carril, en los tiempos en los que su autor cursaba el bachillerato artístico. Nuestro personaje debutó en las páginas del fanzine «Sinónimos de Lucro» como figura secundaria a la sombra del súper pollo hipermusculado que sembraba el terror en Vilagarcity. Lo que no quiere decir que pasase desapercibido. Todo lo contrario, los ojos mejor adiestrados repararon en el Capitán Pepinillo y advirtieron todo su potencial. Mañana se presenta en A Gata Tola, establecimiento comiquero de referencia en Santiago, el primer tomo de sus andanzas: «Resurrección». Nada menos.

«Se cumplen diez años de los trabajos que he venido haciendo y llegó el momento de darle su oportunidad», explica David Buceta (Vilagarcía, 1984), que pese a las dificultades que atraviesa el mundillo de los tebeos parece dispuesto a no rendir sus lápices sin dar la batalla hasta el fin. Como su superhéroe, un pepinillo que, así son las cosas en Vilagarcity, apareció de no se sabe dónde para ganar la alcaldía en buena lid. Como regidor, nuestro ¿hombre? se esconde tras unas gafas y se hace llamar Pepe Nillo. «Sus únicos poderes son sus armas ?gasta un coche fantástico que ni Mitch Buchannon podría permitirse? y su mala baba», advierte el creador arousano, que dibuja y guioniza este tomo.

La estrategia de acero

Que nadie en Vilagarcity reconozca a su alcalde cuando el tipo se quita las lupas y viste las mallas de rigor no debiera sorprender al lector de cómics veterano. Ahí está el propio Supermán, que oculta sin problemas su identidad civil como Clark Kent con un simple quitar de gafas. Nuestro pepinillo sigue su estrategia, aunque invirtiéndola.

A lo largo de sus cien páginas, el cómic relata el regreso del capitán encurtido, tras el hundimiento personal que para él supuso perder las elecciones frente a Alfonso López, sujeto siniestro y ambicioso, y sus promesas de cambio. Su fiel secretaria conseguirá rescatarlo del marasmo para poner en pie al superhéroe en vinagreta.

Hay mucho en estas páginas del Batman de Frank Miller, de los Blues Brothers y del Robocop de Verhoeven. Alguna que otra referencia a esa Vilagarcía transmutada en la que el bravo pepinillo imparte justicia. El edificio «Larra» no necesita mayor comentario. Sí, tal vez, la existencia de una plaza dedicada a Belén Esteban. La crítica corrosiva es constante. Cualquier parecido con la realidad, mera coincidencia.

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