A Compostela sufrió 12 alertas de vertidos en los últimos años

El plan de saneamiento pasa por el tercer conselleiro desde el 2013

A Compostela sigue siendo un punto de encuentro y ocio, pese a su desprestigio.
A Compostela sigue siendo un punto de encuentro y ocio, pese a su desprestigio.

vilagarcía / la voz

Hace dos años que el entonces conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, anunció en Vilagarcía un ambicioso plan de saneamiento que iba a solucionar todos los problemas de vertidos e inundaciones que sufre la ciudad y la costa urbana. Es cierto que Hernández ya reconoció entonces que para llevarlo a cabo hacían falta once millones de euros que no estaban presupuestados, aunque se esperaba contar con ayudas europeas. En realidad, lo que presentó ese día en Vilagarcía fue un exhaustivo informe que detectaba 74 fallos en la red de saneamiento, pero también el compromiso de empezar un año después con la primera fase, que se centraba en los vertidos de la playa y de otros puntos negros de la ciudad.

Agustín Hernández no tardó en ser nombrado alcalde de Santiago y el plan quedó en manos de Ethel Vázquez, que se puso al frente de la macroconsellería que ahora Núñez Feijoo acaba de dividir en dos, recuperando así el esquema anterior a las últimas elecciones, con Ethel Vázquez al frente de Infraestructuras e Vivenda y Beatriz Mato en Medio Ambiente.

En esos meses se produjo también el relevo en la alcaldía de Vilagarcía, pero meses antes de dejar de ser regidor, Tomás Fole ya le había afeado a Ethel Vázquez que dejara dormir en un cajón el plan de saneamiento de Vilagarcía, sobre todo en la parte más urgente, el de la regeneración de la playa y la erradicación de los vertidos que impiden que A Compostela recupere la bandera azul.

Ahora, el equipo de Alberto Varela deberá empezar otra vez de cero con un nuevo interlocutor, el tercer conselleiro de Medio Ambiente en los últimos dos años, si no quiere que el próximo verano se repita lo que ocurrió este, cuando la bandera amarilla que recomienda no bañarse ondeó durante algo más de dos semanas por culpa de dos episodios contaminantes.

Sin soluciones

Y es que todo el mundo está de acuerdo en que tanto desde el punto de vista ambiental como turístico, la playa de Vilagarcía precisa una solución urgente, pero sin embargo, nadie toma cartas en el asunto. A lo largo de los últimos años se registraron hasta doce alertas contaminantes, y la situación sigue siendo la misma. Desde que en 1995 los bañistas ya se quejaban por la suciedad del agua, pasando por la dolorosa pérdida de la bandera azul en dos ocasiones a causa de que los análisis decían que el agua no reunía las condiciones para el baño, sin olvidar las veces que la calidad del agua fue declarada insuficiente o cuando en el 2012 un vertido fecal obligó a izar la bandera roja y prohibir el baño, el desprestigio de A Compostela fue en aumento y ya nada tiene que ver con aquella playa que los vecinos de Santiago eligieron hace un siglo para sus largos meses de veraneo.

La erradicación de la contaminación en el río Con debería estar ya culminada

No solo el saneamiento de las aguas de A Compostela, que se enmarca en el muy ambicioso y también pendiente plan de saneamiento de las rías, sigue olvidado en algún cajón. Ocurre lo mismo con la erradicación de los vertidos en el río de O Con, que como es también de todos sabidos, provoca episodios de contaminación un día sí y otro también, más incluso que en la playa. Los técnicos de Augas de Galicia explicaron hace dos años que se deben, sobre todo, a la escasa capacidad de los colectores, sobre todo desde que uno de ellos había quedado anulado y todas las aguas iban a parar al que hay en la parte izquierda del río, incapaz de asumir todo el caudal de agua.

En teoría, los técnicos de Augas de Galicia estaban en el 2013 trabajando en la redacción del proyecto, con la intención de empezar las obras en el 2014. No se hizo.

De aquellas promesas, la única que se cumplió fue la de la canalización del regato que baja de Guillán y en el que a menudo se mezclaban las aguas pluviales con las fecales. Pero este verano se detectaron hasta seis puntos de vertido en las aguas de A Compostela. Ante las dos ocasiones en las que los análisis de aguas dieron resultados negativos, el gobierno socialista que acababa de desembarcar pudo echar mano de la herencia recibida. Pero ya no podrá hacer lo mismo el próximo verano, por lo que habrá que llamar al despacho de Beatriz Mato.

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