Las empresas no encuentran fontaneros, mecánicos o soldadores

La deserción de los jóvenes de los oficios tradicionales se nota en el mercado laboral


vilagarcía / la voz

En el instituto de Valga se imparte, desde hace años, un ciclo medio de soldadura y calderería. La formación se ofrece, de hecho, en varias modalidades, y quienes la reciben, dicen desde la dirección del centro, tienen ante ellos un futuro laboral prometedor: el soldador es un profesional muy demandado, que no suele tener problemas para abrirse paso en el mercado laboral. De esa realidad dan cuenta en cualquiera de las empresas de trabajo temporal que operan en la comarca de O Salnés. «Soldadores, torneros, fresadores, mecánicos de mantenimiento... Esos son los perfiles que más trabajo cuesta conseguir», explican desde una de estas firmas. Pero no son los únicos profesionales que cada vez escasean más. Fontaneros, albañiles o pintores son otras de esas profesiones de toda la vida que parecen haberse quedado sin relevo generacional.

Así lo reconocen, también, desde el servicio de orientación laboral del Concello de O Grove. Desde allí, Alicia Leal explica que hay una gran demanda sin atender de los trabajos «de toda la vida». «Es muy complicado encontrar profesionales formados en estos oficios», argumenta. Y sus palabras las confirman en las empresas del sector de las reformas, desde donde aseguran que «es casi imposible encontrar gente que sepa hacer su trabajo con solvencia». Echan de menos, en concreto, fontaneros, electricistas, pintores o alicatadores concierta solvencia: «Persoas ás que poidas deixar ao fronte dun traballo sen ter que estar pendente», indica Francisco Fariña, gerente de una compañía de multiservicios radicada en O Barbanza. No es el único: «Non hai canteira para realizar obras, vai chegar un momento no que non poidan facerse», asegura un empresario de una empresa de servicios que se ve con problemas para poder atender determinados proyectos por la falta de personal cualificado y, también, de jóvenes interesados en estos oficios.

Esa falta de relevo, de gente interesada en realizar estos trabajos, es uno de los aspectos que más preocupan a los empresarios. De esa realidad da cuenta el hecho de que, en las aulas del exitoso ciclo de soldadura y calderería de Valga, haya asientos libres. Es cierto, aclaran desde el instituto, que la situación no es dramática, y que podría explicarse por el incremento de oferta formativa en esta materia que se ha experimentado en los últimos años. Esta misma circunstancia se extiende a otros muchos centros formativos del entorno donde, tras los años de bum de la FP, parece que la matrícula vuelve a resentirse. Ciclos en los que antaño había lista de espera, como el de carrocería del CIFP Coroso, consiguieron sumar inscritos en la recta final. No pasó lo mismo con el ciclo medio de frío, que desapareció de la oferta por la baja demanda.

En los servicios de contratación han detectado ya un problema que no para de crecer

Pese a tener una gran salida, algunos ciclos formativos pierden alumnos

Las nuevas tecnologías han desbancado a trabajos de los de

toda la vida

«É moi difícil atopar xente cualificada nestas materias que teña menos de 45 anos»

Alicia Leal es la responsable del servicio de orientación laboral del Concello de O Grove. Hace unos días ha estado en el instituto de esta localidad, ofreciendo a los estudiantes una charla sobre las distintas opciones que se abren ante ellos a la hora de planificar su futuro. «Unha das recomendacións que lle facemos aos rapaces é que lle presten atención aos oficios de toda a vida, porque realmente aí é onde estamos notando que hai unha demanda que non se pode atender», explica la orientadora laboral del Concello.

Durante la crisis, todos los sectores derivados de la construcción sufrieron un frenazo. De hecho, la mano de obra que hasta entonces los nutría se vio abocada, en muchas ocasiones, al paro. Así que ser fontanero, albañil o encofrador dejó de considerarse una opción atractiva, una salida con futuro. Pero la situación parece haber cambiado radicalmente. «A xente nova está apostando máis polos estudos universitarios ou por outro tipo de ciclos, máis vencellados ás novas tecnoloxías», analiza Alicia. Tanto es así, que a estas alturas es complicado encontrar a un profesional de alguno de estos «oficios de sempre» que esté por debajo de los 45 años de edad.

No es para tanto

Aunque no todo el mundo opina igual. En Valga se imparte un taller de empleo que incluye el módulo de albañilería. No es la primera vez que lo hacen, y por eso tienen experiencia en lo que a colocación de sus exalumnos se refiere. «Hai xente traballando, pero tampouco é que haxa unha demanda tan elevada», dice la directora del centro.

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