La joven de ciencias que triunfa escribiendo teatro

Una profesora le dijo una vez que era «multiabarcante», y es que Iria Esperón, ganadora del concurso "A Guerra da Independencia en Valga", triunfa en tantos palos como toca


valga / La voz

«Pode que ata se me dea ben». Iria Esperón Abril, ganadora del premio de teatro «A guerra da independencia de Valga», bromea sobre su triunfo en el concurso que se realiza anualmente en Valga para elegir la obra sobre la revuelta entre los vecinos de Casaldeirigo y las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia a representar. Pero, todo indica que Iria se desenvuelve entre palabras como pez en el agua: van dos victorias de dos. Y es que si su A memoria da terra cobrará vida de la mano de los integrantes de la escuela de teatro de su municipio, Dádelles caña! obtuvo este mismo reconocimiento en el 2014. La idea que ahora cobra forma en los papeles le rondaba por la cabeza ya en aquel entonces: había hecho un brainstorming y A memoria da terra es el resultado de seguir trabajando ese punto de partida que se le quedara en el tintero.

«Aproveitei unha temporada na que tiña as tardes libres para centrarme na obra. Era unha idea que xa tiña en mente, pero que tiven que organizar», explica la joven valguesa. ¿El resultado?. Una propuesta diferente: Iria quería establecer un vínculo directo entre pasado y presente, algo que consiguió a través de personajes con personalidades similares. «Uns viven a revolta e outros a festa. E o feito de que sexan persoas cunha forma de ser parecida permite establecer un lazo entre ambos momentos e facer comparativas», explica. Todo ello con el mismo tono divertido con el que escribió su primera aventura en esto de hacer guiones: las dos obras galardonas son sus únicas incursiones en la escritura teatral. Por relatos cortos almacena unos cuantos premios a sus espaldas: va a ser que sí, que esto de escribir es lo suyo.

Recién llegada de Santiago, donde vive y estudia el doble grado de Biología y Química, Iria acudió ayer al Concello de Valga para hablar sobre la obra. Pronto empezarán los ensayos y se muestra convencida de que en escena solo puede mejorar: «Son moi bos actuando, teño confianza absoluta neles». No habla por hablar, la escuela de teatro de Valga fue el lugar en el que Iria dio sus primeros pasos sobre las tablas. Estudiaba en el IES de Valga y aprovechaba su tiempo libre para dedicarse a la que es una de sus aficiones: «Sempre me gustou moito, pero cando empecei non imaxinaba que o teatro ía converterse en algo tan importante para mi».

Y es que cuando decidió cursar Bachillerato en Santiago, Iria no se desvinculó del teatro: tanto en primero como en segundo escogió una asignatura que le permitió profundizar en su afición. Desde cómo crear una obra a cómo trabajar con los actores, pasando por un repaso del teatro en distintos países del todo el globo. Llegados a este punto de la conversación a uno le sorprende que Iria no haya dirigido su camino al mundo de las letras, pero es que esta joven valguesa muestra interés por todo lo que la rodea. «Tiven unha profesora de Literatura que sempre me dicía que eu era multiabarcante», ríe. Vistos los resultados es todo una virtud: no siempre es cierto eso de que el que mucho abarca, poco aprieta. Demostrado.

Bachillerato internacional

Iria decidió seguir sus estudios en Santiago para cursar el Bachillerato internacional en el IESP Rosalía de Castro, uno de los pocos centros que permiten apostar por un tipo de educación que abre las puertas de las universidades de toda Europa e incluye la realización de unos trabajos y exámenes extra. De esta andanza también salió victoriosa: un trece y pico sobre catorce en Selectividad. Una nota que le permitió poder escoger entre todas opciones existentes. Dudó mucho. Psicología, Periodismo y Comunicación Audiovisual fueron algunas de las ideas que le rondaron por la cabeza, pero terminó decantándose por un doble grado de ciencias: es parte de la primera promoción de Biología y Química de la Universidad de Santiago de Compostela.

Está en el ecuador de la carrera: cursa tercero y el futuro todavía no lo tiene claro. Hay tiempo. Para decidir el camino a recorrer y para seguir cosechando éxitos. Seguro que seguirá escribiendo. Y leyendo. Ahora se sumergirá en Os fillos do lume, de Pedro Feijoo. Va a ser cierto eso de que no hay nada como ser un buen lector para encadenar las palabras con habilidad.

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