Lacones de hasta 115 euros que salen en procesión por Cordeiro

Al recorrido por la parroquia le siguió la poxa de las ocho piezas que las vecinas llevaron a la cabeza

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valga / la voz

Es aproximadamente la una del mediodía y el estómago pide refuerzos. Los hay. Patatillas, fiambre y sándwiches de verdad. De los que alimentan: el pan tiene un grosor que llama la atención de los hambrientos, pero no se ha escatimado en el relleno. «Comede, que hai que repoñer forzas», invita una señora: «Comede e bebede». Compite con Arturo Lores. Tras la jubilación de Jesús Pazos a finales del pasado octubre, el nuevo párroco de Cordeiro, Valga, ofició ayer por primera vez la misa en honor a la Candelaria. Iglesia y local de la catequesis, donde se sirvió el tentempié, se llenaron ayer a mediodía de los vecinos que salieron a primera hora en procesión: Vilar, Vilarello, Moldes, As Eiras, Outeiro, Ferreiros y Beiro fueron los lugares por los que, un año más, desfiló la comitiva que encabezaron siete mujeres con mucho equilibro y otro tanto de fuerza. Daba satisfacción mirarlas con los protagonistas del día sobre la cabeza: esos lacones que Francisco García, más conocido como Chico, mostraría después a los presentes para hacerles la boca agua y vaciarles los bolsillos. Pero, primero había primero mucho que andar.

La jornada comenzó temprano. Ayer fue festivo en Valga, pero los vecinos no dudaron en poner la alarma para acudir a la misa de las diez en Vilar. Media hora después comenzaron a caminar: Las siete mujeres, con ocho lacones a la cabeza (los dos más pequeños compartieron cesta), fueron escoltadas por tres santos: las tallas de San Antonio y San Roque volvieron a casa después de pasar poco más de una semana con San Paio, en la capilla de Vilar. Hicieron el viaje a hombros de los vecinos y acompañados del son de las gaitas: Durante el trayecto no hizo falta sacar los paraguas, que compartieron acomodo con los lacones. Un poco más de peso en la cabeza, pero seguían sin inmutarse.

Aunque el gran festín tuvo lugar en la parada final, por el camino hubo tiempo a pegar bocado. Y un trago. El Sansón ya es casi tan tradicional como esos lacones de la casa que se van con el mejor postor. También esos altares, adornados con mimosas y camelias, son parte esencial del camino mañanero: para hacer las cruces hay quienes apostaron por naranjas. Todo creatividad. El espíritu de la celebración sigue intacto a pesar del veloz paso de los años: No hay vecino que no se implique.

El momento más esperado

Ya en el campo de fiesta de Cordeiro, Chico espera su gran momento. «Ointenta euros a unha...». Lleva tanto tiempo encargándose de la poxa, que tiene que pensárselo antes de contestar: «Xuraría que van 34 anos». Tanto da. «O importante son os que veñen», ríe. Cambió las pesetas por los euros, pero el mecanismo el mismo. Ofrecidos los lacones a los santos y concluida la misa, que se prolongó con Arturo Lores un poco más de los habitual, fue la hora de alzar las manos. Y la voz. Con el barullo hubo quienes ayer tuvieron que repetir las cifras ofrecidas: «65 euros a unha.... 65 euros as tres». El primer lacón subastado se lo comerán los encargados de dar forma al Belén más conocido de la comarca.

La lluvia que perdonó durante el camino, volvió a dar un respiro para la poxa. Parecía haberse ajustado a la misa del recién llegado a Cordeiro. Chico continuó presentado los lacones, exhibiéndolos como los trofeos por los que competir. Los dos últimos fueron los más codiciados: 115 euros pagó Fernando Romero por el que supondrá un pellizco mayor para la iglesia parroquial: «Será para comer coa familia». El primero por el que pujó, quedará así para regalar. Se llevó dos piezas, pero seguro que el próximo año vendrá a por más. Ya lo dice otro vecino: «O material é bo». Como la fiesta. Así persiste.

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