Ribadumia pone orden en un caos que cuesta multas y deja cartas por el camino

El Concello renueva la numeración de todo su callejero con 1.750 nuevas placas


Ribadumia / la voz

En Ribadumia es frecuente que las cartas, facturas, certificados y paquetes no lleguen a su destino. No es culpa de Correos, ni de la administración de turno ni de la empresa de mensajería, el problema es que la numeración de los domicilios y de los negocios es caótica.

El gobierno local se ha propuesto poner orden y hace ocho meses encargó a la empresa Cartotec -que ya trabajaba con el Concello en materia catastral- el arduo trabajo que supone reordenar un callejero en el que hay viviendas que comparten número y calle, hay un 10A al lado de un 48 y los pares e impares conviven en la misma acera cuando tendrían que organizarse a uno y otro lado de la carretera.

Esta situación genera muchos inconvenientes, más allá de tener que avisar al vecino para que acuda a recoger su carta. Se han dado casos de personas que residen en el extranjero y que, por haber recibido una notificación de Hacienda en el lugar equivocado, se enfrentan ahora a multas de hasta diez mil euros. La propia Cartotec ha sufrido en carne propia estos problemas recibiendo varias notificaciones de vuelta por «domicilio desconocido».

La apertura y ampliación de calles en los últimos años y la construcción de vivienda nueva ha agravado una situación de partida en la que, por ejemplo, hay una calle Gándara en tres parroquias (Sisán, Lois y Ribadumia) de modo que cuando el cartero se encuentra con una misiva dirigida, por ejemplo, al número 2 de Gándara se enfrenta a tres opciones posibles, con las consiguientes confusiones que esto puede generar.

Hace dos décadas se intentó acabar con esta anarquía empezando por Barrantes, pero el proceso quedó a medias. En 2021 ya no habrá lagunas porque a partir del enero entrará en vigor la nueva numeración que se implantará en todo el municipio. Con tal motivo, el Concello encargó la elaboración de 1.750 placas que se colocarán en otras tantas edificaciones unifamiliares y colectivas. No son unas placas cualquiera. Tienen un diseño homogéneo e incluyen el nombre de cada calle, lo cual, además de un lujo, obliga a desplegar una mayor logística. El alcalde, David Castro, cree que el esfuerzo bien merece la pena. El proyecto le cuesta a las arcas locales unos 25.000 euros y la instalación de las placas en cada casa la harán los operarios municipales.

La previsión es empezar con el nuevo año de forma que antes del verano estén todas en su sitio. Hasta entonces y durante seis meses convivirán la numeración nueva y la antigua, con el fin de dar tiempo a los vecinos a adaptar su documentación a la nueva realidad. De notificar del cambio de direcciones a organismos oficiales como Correos, el Catastro, la compañías eléctricas o las concesionarias de los servicios municipales se encargará el propio Ayuntamiento.

La administración local también mediará ante Tráfico o la Seguridad Social para que los particulares no tengan que desplazarse para hacer las oportunas gestiones, pero las comunicaciones de ámbito privado, como ocurre con los bancos, las compañías de telefonía o de seguros y los proveedores, correrán a cargo del interesado, como también tendrá que ir a la comisaría de policía para corregir la dirección del DNI, si bien el trámite, esta vez, le saldrá gratis.

Un trabajo de ocho meses y solo catorce alegaciones entre dos mil expedientes

Este proyecto supone un trastorno para los vecinos de Ribadumia que, pese a todo, están respondiendo bien. De los dos mil expedientes abiertos, solo se han recibido catorce alegaciones, que se espera resolver sin mayores problemas, según informa el director técnico de Cartotec, David Sanguiao. Él, junto a un ingeniero, un geógrafo y un informático llevan ocho meses sumergidos en un mar de planos y datos y han gastado suela en los 20 kilómetros afectados por este plan.

Fue un trabajo concienzudo y garantista, apunta el responsable del gabinete técnico, porque los vecinos han sido informados en todo momento del proyecto, vía carta, exposición pública y asesoría presencial.

Una vez concluya el papeleo pendiente, el asunto volverá a llevarse a pleno para su votación y, a partir de ahí, el personal municipal podrá ponerse manos a la obra. David Castro anuncia que el Concello estuvo en todo momento y seguirá estando «preto dos veciños» para llevar a buen puerto un proceso que consideraba necesario abordar «con todas as consecuencias».

Como también era necesario, opina, ayudar a los vecinos en las gestiones relativas al catastro. «Ribadumia é no único Concello da provincia en ter unha oficina propia do catastro», señala el regidor. En su primer año de funcionamiento se atendieron a más de 260 vecinos, lo que se tradujo en la tramitación de 221 expedientes, de los cuales más del 75 % están finalizados, según los datos facilitados por el gobierno local.

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