El Sergas traslada a Povisa a seis de los 25 contagiados en Ribadumia

La Xunta interviene la residencia para «garantir a calidade asistencial»


ribadumia / la voz

El surgimiento de 25 contagios por coronavirus en una residencia de mayores no constituye ninguna broma, por mucho que los afectados no presenten, de acuerdo con los datos que manejan las autoridades sanitarias, síntomas de padecer la enfermedad. Ayer, Domus Vi, la empresa que gestiona el centro geriátrico de Ribadumia, confirmó que, una vez realizadas las PCR a todo su personal, formado por 83 personas, y al conjunto de sus usuarios, que son 138, los resultados indican que veinte residentes y cinco trabajadores han contraído el covid. Su número, por lo tanto, no se ha movido desde la noche del martes, momento en el que aún no se conocían las conclusiones de las diez últimas pruebas practicadas. Con este estado de cosas entre las manos, las consellerías de Sanidade y de Política Social decidían, a media mañana, intervenir las instalaciones.

La medida, explica la Xunta, se adopta a fin de «garantir a calidade asistencial e a correcta protección da saúde tanto das persoas usuarias como das traballadoras e traballadores do centro». De hecho, un equipo de profesionales del Servizo Galego de Saúde (Sergas) se trasladó de inmediato a Ribadumia para tomar el control médico de la residencia. Su presencia, subraya la Administración autonómica, permitirá establecer un control sanitario permanente sobre la situación de los residentes, «así como vixiar a correcta aplicación das medidas de prevención, seguridade e hixiene fronte ao covid-19» y velar «pola continuidade dunha atención sanitaria axeitada».

El despliegue del Sergas sorprendió en Ribadumia a la delegada territorial de la Xunta en el norte de la provincia. María Luisa Piñeiro, que todavía no había sido informada de la decisión, subrayó que es el comité de expertos que asesora al Gobierno gallego el que «toma as decisións oportunas» y confirmó un punto que los responsables de la residencia habían anunciado a los familiares de algunos de los residentes contagiados la noche anterior: su traslado al hospital privado de Povisa, en Vigo. «Estase facendo en función das súas avaliacións clínicas», señaló Piñeiro. David Castro, el alcalde ribadumiense, añadió que, por lo que había podido conocer hasta entonces, «o traslado levouse a cabo de forma preventiva máis que pola gravidade do estado dos residentes». En este sentido, Domus reitera que los veinte usuarios son asintomáticos. Los cinco trabajadores cuyas pruebas también resultaron positivas permanecen, a su vez, aislados en sus respectivos domicilios.

La empresa que gestiona el centro geriátrico concreta que, por el momento, son seis los residentes que han sido ingresados en Povisa «por indicación de los servicios sanitarios de la Xunta». Fuentes del hospital vigués confirman que, efectivamente, el traslado de las seis personas se ha producido, que los pacientes permanecen «estables» y que su acogida en sus instalaciones obedece a la línea de colaboración establecida con la Consellería de Sanidade. Povisa, añaden las mismas fuentes oficiales, dispone de una planta reservada para los enfermos de coronavirus que cuenta todavía con amplia capacidad, al igual que sus unidades de cuidados intensivos.

David Castro, por su parte, quiso apelar a la prudencia de los vecinos de Ribadumia y mostró su confianza en el trabajo que desarrollan el equipo de la residencia y las autoridades sanitarias: «É unha situación moi complexa, quero dar ánimos ás familias e aos traballadores», expresó el regidor, quien explicó que una brigada municipal se encargará de limpiar y desinfectar el perímetro exterior del centro dos veces por semana. Somos Ribadumia, que poco antes había reclamado la intervención del centro Domus Vi, se puso a disposición del Concello, esperando del regidor «unha postura firme».

Las operaciones se desarrollan con normalidad en el Hospital do Salnés

 

 

Una cosa es el refuerzo de los controles del aforo y el acceso a los centros médicos, entre los que se incluye el Hospital do Salnés, y otra muy distinta que las instalaciones de Vilagarcía estén sometidas a las mismas restricciones que la dirección del área sanitaria está aplicando en los hospitales de Pontevedra, como la suspensión de aquellas cirugías que no sean consideradas de carácter urgente. Primero lo fueron las de traumatología, pero esta decisión se extendió ayer a todas las especialidades. En O Salnés, en cambio, se sigue operando con normalidad.

Los responsables del área sanitaria explican que la decisión adoptada para Pontevedra se debe a la elevada presión que el coronavirus está ejerciendo de nuevo sobre sus hospitales. En el de Ande, con tres personas ingresadas por covid, la situación no llega ni por asomo al extremo que padece Montecelo, con 39 pacientes en planta y 9 en la uci.

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