La Diputación prevé abrir la pousada de Ribadumia antes del verano

El deterioro del edificio obliga a invertir otros 146.000 euros en obras de reparación


ribadumia / la voz

Quizá dé tiempo para el mes de abril, pero, a la vista de los antecedentes, Carmela Silva prefiere manejar plazos generosos. La presidenta de la Diputación de Pontevedra anuncia la apertura de la pousada de Ribadumia en el primer semestre de 2020, lo que pondrá fin a un cúmulo de despropósitos que provocaron que este hotel construido con fondos públicos nunca llegara a funcionar. Y todavía habrá que seguir insuflando dinero para que el edificio pueda abrir sus puertas.

Las deficiencias de la construcción y el paso de los años han provocado un importante deterioro del inmueble. La Diputación de Pontevedra acaba de sacar a licitación un contrato por valor de 146.000 euros destinado a realizar las reparaciones que permitan subsanar las humedades y filtraciones de agua que sufren la terraza y otras estancias, reparar los elementos metálicos oxidados, las fisuras en las losas, poner en funcionamiento las puertas automáticas así como reparar las puertas y otros elementos de la carpintería interior y exterior.

El de Ribadumia es uno de los cuatro establecimientos que forman parte de la red de Pousadas do Salnés, -junto a las de A Lanzada (O Grove), Meis y Meaño- que puso en marcha la Diputación de Pontevedra bajo el mandato de Rafael Louzán. Pero aquel proyecto no cumplió las expectativas y, a día de hoy, dos de los establecimientos, el de Ribadumia y Meaño, siguen cerrados. Carmela Silva no dejó de aludir ayer a lo que considera «unha auténtica vergoña». «Todo o que ten acontecido coas pousadas é intolerable, pregúntome se alguén non tería que asumir algunha responsabilidade», añadió.

La presidenta recordó que cuando tomó las riendas del organismo provincial, en el 2015, se encontró con un proyecto plagado de irregularidades e hizo un repaso sobre las mismas: la pousada de Ribadumia carecía de licencia de primera ocupación y de licencia de actividad; la edificación se levantó sobre terrenos que pertenecían a la Iglesia; tampoco se había contratado un seguro y había deudas correspondientes al suministro eléctrico. «Os veciños teñen que saber que tanto a Deputación como o Concello tivemos que traballar moitísimo para sacar este proxecto adiante».

De los 1,5 millones de euros que se presupuestaron hace una década, los costes se dispararon hasta los 5 millones, «grazas á xestión do PP de Louzán e da anterior alcaldesa de Ribadumia». Y si, pese a los inconvenientes, el proyecto de las pousadas sigue adelante es gracias a la apuesta de la empresa Hotusa, que asumió la gestión de las mismas después de que el concurso público quedase desierto en varias ocasiones, según apuntó la presidenta provincial.

El establecimiento de Ribadumia dispone ya del equipamiento, de forma que, una vez terminen las obras de reparación, la cadena hotelera estará en disposición de abrirlo al público. Así las cosas, ya solo quedaría por abrir la pousada de Meaño, que está a expensas de un proyecto en el que está trabajando la concesionaria.

400.000 euros en las obras ejecutadas en la zona de Santa Eulalia y en Barrantes

Además de salvar el largo listado de escollos administrativos que surgieron alrededor de la pousada de Ribadumia, la Diputación tuvo que resolver otra cuestión: dotarla de unos accesos dignos. Con este propósito se realizaron obras de urbanización en la calle Párroco Valiñas y se abrió una nueva calle -que todavía no tiene nombre- que bordea el edificio. En ambos casos, los viales han sido dotados de todos los servicios -saneamiento, abastecimiento de agua, alumbrado público y canalizaciones para telefonía- así como de aceras y de una nueva capa de rodadura. La obra está finalizada y supuso una inversión de 211.000 euros.

Después de hacer un recorrido por los accesos a la pousada, la comitiva oficial se desplazó ayer a Barrantes para visitar otras obras muy demandadas en el municipio.

Seguridad vial

Se trata del proyecto de seguridad vial que permitió mejorar la accesibilidad de los usuarios del colegio, la guardería, el pabellón de deportes y del campo de fútbol mediante la construcción de aceras en la calle Valle-Inclán; también se habilitaron zonas para aparcar, tres pasos de peatones, se construyó una nueva rotonda, se renovó la señalización y se aprovechó para instalar red de canalización de aguas pluviales.

Esta obra supuso una inversión fue de 187.000 euros, de los cuales la Diputación de Pontevedra aportó 168.000 euros y el resto, el Concello. La visita le sirvió a Carmela Silva para recordar que el organismo provincial ha invertido casi 4,4 millones de euros desde 2015 en este municipio.

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