El incendio de Rosalía de Castro reaviva el conflicto de emergencias

Los bomberos dicen que Protección Civil los dejó sin espacio y que gente en bañador tendía mangueras


vilagarcía / la voz

Cualquiera que miércoles se dejase caer por el número 117 de la avenida Rosalía de Castro pudo comprobar el enorme despliegue de medios que desencadenó el incendio declarado en un séptimo piso del edificio Pico Sacro. El siniestro ha pasado a un segundo plano a raíz de un problema cuyas raíces se hunden lejos en el tiempo y renace de forma periódica en Vilagarcía: las competencias en conflicto a la hora de atender episodios de emergencia.

Los bomberos del consorcio provincial, con bases en la capital arousana y en Ribadumia, acaban de salir en tromba para denunciar toda una serie de hechos acontecidos a lo largo de la cobertura del incendio, Aseguran que, a su llegada a Rosalía de Castro, los vehículos del servicio municipal de Emerxencias, en el que un equipo profesional convive con la agrupación de voluntarios de Protección Civil, habían copado todo el espacio de estacionamiento, de forma que se quedaron sin margen para aparcar con la suficiente proximidad al lugar del siniestro. «La autoescalera no pudo ser posicionada ni desplegada para el acceso por la fachada», lamenta el colectivo, que añade que se produjo un retraso de siete minutos en el aviso que el departamento municipal cursó al 112, «retrasando la activación del consorcio contraincendios e incumpliendo el protocolo dictaminado por la consellería y la más pura lógica».

Los bomberos afirman que, al acceder a las escaleras del edificio, se encontraron «con personal voluntario, personal del Concello e incluso personas en pantalones de deportes realizando tendidos de mangueras sin coordinación con el mando del servicio del consorcio». En un momento dado, un cabo desplazado a la intervención da indicaciones a un operario municipal, pero este «hace caso omiso y toma decisiones sin consultar con el personal de bomberos, profesional, que es quien, por ley, tiene competencias en esta materia».

Los 31 operarios que conforman la plantilla de bomberos de Vilagarcía y Ribadumia aseguran estar hartos de una situación que, advierten, pone en riesgo a la ciudadanía. Estos y otros episodios fueron consignados en un requerimiento que el colectivo remitió al alcalde, Alberto Varela, hace un mes. Si el Concello no toma cartas en el asunto, están dispuestos a denunciarlos ante la Xunta y la Diputación, e incluso a acudir a los tribunales.

El alcalde subraya que los vecinos aplaudieron la eficacia de la actuación

Alberto Varela se refirió ayer al conflicto que renace entre los bomberos y el servicio de Emerxencias. El alcalde reconoce la existencia de desencuentros. No en vano, se ha reunido en varias ocasiones con los representantes de la plantilla del consorcio provincial. A fin de aclarar lo ocurrido en Rosalía de Castro, el regidor vilagarciano encargará a los operarios municipales la redacción de un informe sobre la intervención desarrollada en el edificio Pico Sacro. A la espera de sus conclusiones, Varela quiso subrayar, por encima de cualquier otra consideración, la satisfacción que los vecinos le transmitieron ante la rapidez y la eficacia con la que actuaron los medios de extinción, sin distinción de su adscripción al parque de bomberos o al departamento local de Emerxencias.

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