Arousa podrá conservar un curso más todas sus escuelas unitarias

Solo el aula de Sisán tiene seis alumnos, el resto supera con creces esta cifra


vilagarcía / la voz

Las escuelas unitarias de la comarca arousana podrán seguir abiertas, por lo menos, otro curso más. Cerrado el plazo de matrícula, todas han conseguido reunir el número mínimo de alumnos que exige Educación para mantenerlas abiertas, que está en seis. De hecho, solo el aula de Sisán, que forma parte del Centro Rural Agrupado de Ribadumia, tiene ese número mínimo. En el resto hay más estudiantes, con lo que su continuidad está garantizada durante el próximo curso.

Todos los años las escuelas unitarias tienen que pasar un examen. Porque si transcurrido el plazo de matrícula no consiguen tener un mínimo de seis estudiantes, Educación decreta su cierre. Y estas aulas ya o vuelven a abrir sus puertas, por mucho que en años siguientes haya alumnos más que suficientes. Sucedió así en O Grove, que ya no tiene unitaria en Monte da Vila, o en Meaño, que perdió también el aula de Xil. Por eso, año tras año, las maestras de estos centros se implican de manera muy personal en buscar alumnos, en garantizar esas seis matrículas. Organizan jornadas de puertas abiertas y charlas con los padres con el fin de convencerlos de las ventajas de esta educación, mucho más personal y menos masificada que la de los colegios.

En esta ocasión, las unitarias de Arousa parecen haber superado el examen. «Aquí imos ser 19», cuenta la profesora del aula de Aralde, que está supercontenta con la demanda que tendrá su clase para el año que viene. «Aquí estábamos un pouco dubidosos porque eran catorce alumnos e marchaban dez para o colexio, pero tivemos dez matrículas», añaden en Guillán. Y lo mismo sucede en Bamio. El próximo curso se quedaban con cinco niños, pero han llegado ya cuatro matrículas nuevas.

Vilariño es el único colegio del término municipal de Cambados que conserva una unitaria. Está en A Modia y, en esta ocasión, su profesora temía que no contara con alumnos suficientes para el próximo curso. Por fortuna no ha sido así y la matrícula es suficiente para garantizar un año más para esta escuela. Y en Catoira queda otro centro de estas características, el de Dimo. Aquí la matrícula ha bajado y para el próximo curso tendrán solo siete alumnos, suficientes para mantener abiertas sus puertas.

Centro rural agrupado

También los centros rurales agrupados de la comarca tienen garantizada, por ahora, la continuidad de todas sus aulas. En Ribadumia es donde más problemas podrían tener. El aula de Sisán se ha quedado solo con seis niños, uno de los cuales está pensando en matricularse en el colegio. Si esto sucede, la escuela cerrará sus puertas. En cambio, en otras aulas como Leiro o Besomaño, la continuidad está garantizada. En el centro de Meis también han notado un descenso en la matrícula, «debeu ser un ano de baixa natalidade», explican las profesoras. Pero, aún así, logran mantener abiertas todas sus aulas. Es más, en San Tomé recuperan una de las dos unidades que había y que se perdió el pasado año por la bajada en la matrícula. «En total, veñen 21 nenos novos para o próximo curso», aseguran. El tercer centro rural agrupado de la comarca se ubica en el municipio de Valga y cuenta con seis aulas. También aquí las cifras de matrícula hacen prever que todas ellas podrán permanecer abiertas y en funcionamiento durante un curso más. Las unitarias han superado su examen.

La comarca dispone actualmente de seis escuelas y tres centros rurales agrupados

En Arousa hay actualmente seis escuelas unitarias y tres centros rurales agrupados. La mayoría de ellas se ubican en Vilagarcía, donde hay aulas en Solobeira, Sobrán, Bamio y Guillán. Además, queda otra en Cambados, en A Modia, y una más en Catoira, en Dimo. A mayores, hay tres centros rurales agrupados en Meis, Ribadumia y Valga. La oferta de este tipo de centros ha ido mermando en los últimos años, pues la escasez de alumnos lleva a que, poco a poco, se vayan extinguiendo. Aún así, son muchos los defensores de este tipo de educación en la que las familias están mucho más implicadas y en la que conviven niños de diferentes edades.

El problema con el que se encuentra las unitarias es que, en la mayoría de los casos, no disponen de servicios que ayuden a conciliar la vida familiar, como el comedor y el plan madruga. Pero, a cambio, insisten sus defensores, se trata de un sistema de enseñanza mucho menos masificado, pues es raro que haya más de diez alumnos por aula.

En algunos casos, las unitarias de un mismo municipio se han unido para formar un centro rural agrupado, lo que les permite contar con más medios y recursos. Es el caso de Ribadumia, Meis y Valga. En el primero de estos centros, los padres cuentan incluso con un servicio de comedor. Ha sido organizado por los padres y los profesores para evitar el éxodo de los alumnos hacia el colegio de Barrantes, que sí cuenta con este servicio. Los pequeños son recogidos todos los días por un taxi adaptado que los traslada al colegio más cercano, donde les dan de comer.

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