Un mural de escombros contra el cambio climático

Los alumnos del Julia Becerra Malvar elaboran un mosaico con el nombre del colegio con restos de materiales de obras


ribadumia / la voz

El cambio climático es el proyecto alrededor del cual gira este curso en el Julia Becerra Malvar de Ribadumia. En todos los niveles, los alumnos están trabajando para concienciarse sobre las causas y consecuencias de este problema y ayudar a poner en marcha acciones que no contribuyan a un empeoramiento de la situación. Y en este proyecto se enmarca el mural de escombros que ayer mismo construyeron entre todos los estudiantes del centro. La idea tiene varias finalidades. La primera, que los estudiantes vean que con materiales de desecho -azulejos que se iban a tirar- se puede hacer algo bonito. La segunda, que sean los propios alumnos los que transformen una fea pared gris en un bonito mural que, además, servirá de cartel para el centro.

En el Julia Becerra Malvar ya conocen las causas y consecuencias del cambio climático, incluso cuentan con un decálogo de comportamiento escolar para ayudar a evitarlo. Pero es que llevan todo el curso estudiando este problema, recopilando enunciados de grandes defensores de la naturaleza y confeccionando murales. También han leído lo que los periódicos dicen al respecto y han seguido muy de cerca el proyecto Compromiso por la tierra de Chus Lago en el Lago Baikal, una iniciativa que busca llamar la atención sobre la situación de las regiones polares a consecuencia del calentamiento global.

Ahora, estos estudiantes han decidido aportar su granito de arena a la lucha contra el cambio climático. Contaron para ello con la ayuda de Gerardo Rodríguez, que ya elaboró murales de este tipo en otros centros utilizando materiales que iban a acabar en la basura. El trabajo comenzó seleccionando un dibujo, que fue el de Nerea Carro, una alumna de primero de la ESO. «Queríamos algo relacionado con el cambio climático y la educación», explica Silvia López, profesora y una de las coordinadoras de esta iniciativa. Así que eligieron un boceto de un libro del que sale un río que atraviesa todo el mural, donde han aprovechado para colocar el nombre del colegio pues, hasta ahora, carecían de un cartel que anunciase la presencia del centro. Además, este río cruza sobre un fondo blanco, con lo que da forma a la bandera gallega.

Durante toda la jornada de ayer, todos los estudiantes y profesores, acompañados de algún padre que no dudó en echar una mano, trabajaron duramente para que el mural fuese una realidad. Los alumnos de los cursos superiores ayudaron a los más pequeños, de 3, 4 y 5 años, a romper las baldosas y a pegarlas, utilizando cemento cola, en una de las paredes del recinto escolar. Ese muro gris acabó convertido en un espacio lleno de colorido en el que ya se puede leer claramente CPI Julia Becerra Malvar. «Queríamos que colaborasen todos los alumnos del centro para que también sintiesen que es algo suyo», explicó la maestra. Los alumnos aprendieron que reutilizar deshechos puede ser a veces muy productivo. Y divertido.

El nuevo decorado quiere servir de cartel del centro, del que hasta ahora carecía

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