Joyas y muñecas con mucha artesanía

Dos vilanovesas se lanzaron a la venta en Internet y esta Navidad se atrevieron a montar tienda, pero un ladrón se cruzó en su camino


vilanova / la voz

Dorinda Fernández y María Josefa Ventoso Sesa pensaron que la suma de sus talentos podría ser una buena fórmula comercial y estas Navidades decidieron dar el salto de Internet a la atención directa al cliente montando un showroom en su pueblo, Vilanova. En uno de los locales de la plaza de abastos pusieron a la venta anillos, pulseras, collares y demás alhajas que Dorinda adquiere a orfebres gallegos, además de los amigurumis de Sesa, palabra de origen japonés que define a esos muñequitos de croché, que tan pronto sirven como juguete como elemento decorativo.

El negocio era provisional, solo para las fechas navideñas, pero cerró mucho antes de lo esperado, y no porque las ventas fueran mal, ni mucho menos. La mañana de Navidad, el escaparate amaneció reventado y los expositores, vacíos. El ladrón o ladrones actuaron al amparo de la noche y se llevaron material valorado en unos cuatro mil euros, lo cual supuso el acta de defunción para esta iniciativa.

Ha sido tal el disgusto y el perjuicio económico que a Sesa ya no le quedan ganas de volver a embarcarse en otra aventura de este tipo. Dorinda no se cierra ninguna puerta, pero sus proyectos inmediatos pasan por la venta on line, a través de www.sxijoya.es. La vilanovesa se inició en este sector en el año 2016. Bebe de una larga tradición joyera en casa, su abuelo y su padre abrieron el camino y Fernández todavía sigue dando nombre a un establecimiento en Vilagarcía. Pero los tiempos han cambiado y ella decidió dar el salto a Internet y especializarse. Está centrada en la compra y venta de joyas de talleres artesanos gallegos, pero Dorinda también lleva una artista dentro y no descarta, en el futuro, presentar su propia colección. Estudió diseño de joyería artística en Santiago y prueba de su pericia y buen gusto es una gargantilla de amatista y plata que guarda con celo y a la que le resulta imposible poner precio.

Siendo del mismo lugar y trabajando con la artesanía gallega era difícil no cruzarse con Sesa, y, aunque cada una tiene su propio nicho de negocio, pronto decidieron unir sinergias y coincidieron en la Festa do Mexillón y alguna que otra feria.

Bajo el sello de @artesesa (www.artesesa.bigcartel.com), María Josefa ofrece desde hace seis años virguerías en ganchillo y también vende patrones de su autoría para que otras tejedoras puedan realizar las muñecas a partir de sus diseños. Su formación es totalmente autodidacta. Cuenta que a los nueve años hizo su primera colcha, y sin una madre o una abuela que la enseñara. Con las escasas nociones aprendidas en el colegio y mucho empeño sacó adelante su primera obra en ganchillo. La colcha dio paso a un sinfín de tapetes, cojines, ponchos… hasta que se topó con las amigurumis y decidió especializarse en este campo. Vende para toda España y los precios oscilan entre los 20 euros a los 40 euros, dependiendo del tamaño y los detalles de cada pieza.

Sus artículos están avalados por la marca de calidad Artesanía de Galicia y eso ayuda a vender, pero del trabajo hecho con las manos todavía son pocos los que pueden vivir. Tanto Sesa como Dorinda compaginan su faceta de emprendedoras con otras ocupaciones laborales, pero son optimistas respecto al futuro. A quienes decidan seguir sus pasos les dan un consejo: «Hay que tener las cosas muy claras y te tiene que gustar mucho lo que haces». Y ponerse al día en las redes sociales. «Es muy importante saber posicionarse en Internet», señala Dorinda. Es community manager. Sabe de lo que habla.

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