O Salnés llena la despensa de kiwis

La cosecha del 2018 ha sido más abundante que la del año pasado. La mayoría de la producción está ya almacenada, a la espera de su comercialización, en España y Europa


vilagarcía / la voz

El kiwi irrumpió en O Salnés a principios de los años noventa con la expectativa de que iba a convertirse en el oro verde de la huerta. Al final no lo fue tanto porque en cuatro o cinco años su cotización cayó en picado y los cultivadores decidieron arrancar las plantas y sustituirlas por viñedo. Con todo, el kiwi ha conseguido consolidarse como uno de los productos complementarios para docenas de agricultores, hasta el punto de que la principal planta de almacenamiento y distribución del norte de España, Kiwi Atlántico, está situada en Ribadumia. Allí reciben estos días las últimas partidas de fruta de esta campaña.

O Salnés solo representa un cinco por ciento de su producción, muy por detrás de otros territorios como el Baixo Miño. Difieren las cantidades y el tipo de cultivo. Las explotaciones industriales que hay en el sur de la provincia, de hasta 25 hectáreas, son impensables en O Salnés, donde las plantaciones más grandes rondan la hectárea de superficie. Y los productores no llegan al medio centenar.

Precio

La del 2018 ha sido una campaña buena pues, aunque ha faltado lluvia y la polinización no ha sido la más óptima, en Kiwi Atlántico esperan superar las cifras del año anterior, rondando las nueve mil toneladas. La cooperativa Horsal (Cambados) constata este balance. Hay más cantidad de fruta, pero es más pequeña, y el calibre es un aspecto muy importante a la hora de abordar la comercialización. De ello depende el precio. Teniendo en cuenta que la cotización la va marcando el mercado, y este producto se comercializa a lo largo del invierno y la primavera, es imposible a estas alturas cerrar las cuentas. El precio medio del año pasado en Kiwi Atlántico fue de 0,80 euros el kilo y en Horsal, de 0,73 euros. Se acaba noviembre y, con el mes, la época de recogida.

El kiwi se mantendrá a partir de ahora en las cámaras de frío, para conservarlo y que alcance los niveles de azúcar adecuados, y llegará a las tiendas al ritmo que marquen los pedidos. Es una fruta muy resistente y eso permite alargar el calendario de venta hasta el mes de junio. A partir de esa fecha entra en escena el kiwi neozelandés.

El gigante del sector tiene planta en Ribadumia

La sociedad Kiwi Atlántico cuenta con setenta socios y otros cuarenta productores asociados. La firma cuenta con plantas en Galicia (Ribadumia), Cataluña y País Vasco y entre sus clientes figuran las principales cadenas de distribución alimentaria de España y Galicia, caso de Mercadora, Aldi, Carrefour, Lidl, Día, Gadisa, Froiz y Vegalsa. La cooperativa hortícola Horsal (Cambados) también actúa como distribuidor y comercializador de kiwi. En su caso, trabaja con once productores y esta fruta representa el uno por ciento de su facturación.

El cultivo ecológico, una alternativa por explorar

España es un importante productor de kiwi, que compite con Italia, Grecia y Portugal a la hora de llevar su producto a las estanterías de los supermercados. De las 80.000 toneladas que demanda el mercado interno, España solo produce unas 15.000 toneladas, lo que, en opinión del director general de Kiwi Atlántico, Carlos Vila, deja margen para crecer. Especialmente en el campo de la agricultura ecológica, que tiene más rentabilidad y se ajusta al perfil de las plantaciones de O Salnés. Una de ellas pronto empezará a producir en Vilagarcía. Agro de Táboas estrenará en el 2019 la certificación ecológica, lo cual garantiza que la planta no fue tratada con productos fitosanitarios ni recibió abonos químicos.

Es una de las mayores plantaciones de O Salnés, alrededor de una hectárea, y sus propietarios tienen puestas grandes esperanzas en el salto al cultivo ecológico. «Es una manera de diferenciarse, nosotros no podemos competir con cantidad, tenemos que competir en calidad», señalaban ayer desde Agro de Táboas. De los alrededor de quince toneladas que recogieron esta campaña, no todas, ni mucho menos, llegarán al consumidor. La fruta es sometida a un proceso de selección que puede dejar por el camino el 30 % del total, debido a que no da los calibres y los parámetros de calidad mínimos. «Es una pena, porque se está tirando kiwi que está perfecto. Ahora la fruta tiene que brillar, como si fuera una joya, y eso no es natural», sostienen las mismas fuentes. En la cesta de la compra siguen teniendo prioridad los kiwis lustrosos y redondeados.

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