El verano gana espacio tierra adentro

Las piscinas y los ríos captan a bañistas que huyen de las masificadas playas arousanas


vilagarcía / la voz

Un día de playa debería ser motivo de regocijo. La arena y el agua salada componen una fórmula infalible para refrescarse. Claro que, si llegar al mar se convierte en una yincana, la cosa cambia. Estos días, acercarse a las playas de la ría supone sufrir los atascos para llegar a la costa, dar mil vueltas para lograr aparcar, pelear por un hueco en la arena y, de vuelta a casa, esperar turno en una interminable fila de coches. Cada vez hay más gente que da la espalda a ese plan y que, cuando el caos en la primera línea de playa está cantado, pone rumbo a otros destinos igual de refrescantes pero, históricamente, más tranquilos. Durante este puente, ni siquiera esos rincones se han visto libres de la marabunta veraniega.

«Hai moita xente que estes días cambia puntualmente a praia por vir á piscina de Ribadumia. Aquí teñen un servizos moi bos e non hai os problemas de tráfico e de colas que hai noutros sitios», explicaba ayer el alcalde de esta localidad del interior de O Salnés, el independiente David Castro. Según explica, este mes las instalaciones situadas junto al río Umia han funcionado a las mil maravillas, consiguiendo captar un público fiel tanto entre los vecinos de la localidad como entre gente llegada de fuera de ella.

Aunque la piscina es un éxito, hay quien prefiere ponerse a remojo en otros rincones. «A xente métese onde atopa un sitio no que darse un chapuzón», explican desde Protección Civil. El domingo, sin ir más lejos, «había xente a bañarse na ponte de Barrantes». Y es que los ríos, señores, han sido siempre el escenario lógico de los veranos tierra adentro. El Ulla y el Umia, los dos cauces que dan forma y sentido a la ría de Arousa, no son una excepción, y ofrecen rincones que garantizan refrescantes chapuzones a todo aquel que precise un respiro.

Empecemos por el Ulla. En Vilarello (Valga), la playa fluvial lleva registrando varios días de lleno, según explican desde Protección Civil. A falta de socorristas, este cuerpo tiene destacados en este rincón a dos voluntarios que se encargan de velar por los bañistas, que al menos este fin de semana han llegado a borbotones. El domingo, por ejemplo, Vilarello se llenó de trabajadores de Finsa que acudían a celebrar la comida anual de la fábrica.

Un poco más cerca de la desembocadura del río que remontó la embarcación de piedra que portaba los restos del Apóstol, tanto la piscina como la playa fluvial de Catoira están registrando una excelente entrada. «Hai máis xente que de costume», informa también el servicio de Protección Civil del municipio vikingo. Y eso que, desde allí, los arenales de Rianxo están a tiro de piedra.

De un salto volvemos al Umia, porque hay aguas más allá de las que bañan el entorno de la piscina municipal de Ribadumia. Pontearnelas es otro lugar al que la gente acude a darse un chapuzón y espantar los calores estivales. ¿Y qué decir de ese recodo del río en Paradela en el que, hace un año, se daba un baño el ahora presidente en funciones del Gobierno? El lugar secreto de Mariano Rajoy estuvo este fin de semana lleno de bañistas, de toallas, de lanchas hinchables e incluso de sombrillas. ¿Quién dijo que en Meis no hay playa?.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El verano gana espacio tierra adentro