María José Lorenzo, escritora: «En el Madrid del sida, Ruphert y Bibi Fernández se recluían en los VIPS porque en los restaurantes la gente los rehuía»

Serxio González Souto
S. González PONTECESURES / LA VOZ

PONTECESURES

La biblioteca de Pontecesures acoge este jueves la presentación de «Ruphert, te necesito», la biografía del legendario peluquero de la calle Serrano que peinó a Grace Kelly, Jacqueline Onassis o Rocío Jurado y construyó a su alrededor un brillante personaje de papel cuché

04 jun 2026 . Actualizado a las 13:03 h.

Aunque nació en San Xulián de Pontecesures, su trayectoria vital y profesional está ligada a Madrid. El veneno de la palabra, que le inoculó el periodismo, ha tenido prolongación en una fructífera faceta como escritora especializada en biografías, sean o no autorizadas, como la que en su momento la situó frente a Isabel Pantoja. María José Lorenzo presenta este jueves Ruphert, te necesito, las memorias del legendario peluquero de la calle Serrano que peinó a Jacqueline Onassis, Grace Kelly o Rocío Jurado y supo construir un brillante personaje de papel cuché a su alrededor.

—Buen título, el de aquella campaña publicitaria.

—Ni te lo imaginas. Él vivía en pleno centro de Madrid, cerca del Hotel Palace, y la gente lo saludaba así por la calle: «Ruphert, te necesito». Perduró. Y gracias a este libro lo hará todavía más.

—¿A quién vamos a descubrir entre sus páginas?

—A un tío muy divertido, a quien las televisiones recurrían porque daba mucho juego, con una imagen frívola y divertida. Tras él encontré a una persona luchadora que desde pequeñito tuvo claro que quería ser un grande de la peluquería. Y lo fue. El número 1.

—¿Devorado por su personaje?

—En absoluto. El tenía las cosas muy claras. Era homosexual en una época muy complicada, tenía dos sobrinos que eran como sus hijos y una hermana que era su media naranja. Y su pareja sentimental, claro. Su vida no tenía nada que ver con esa frivolidad. Era un tío espiritual, generoso, amigo de sus amigos, que te cuidaba y te alertaba sobre las cosas malas del camino. Una cosa que me gusta destacar es que vivió el Madrid de los años 80 y 90, el Madrid que no dormía, de las drogas, de la fiesta. El Madrid al que llega el sida y marca enormemente a los homosexuales. La gente les escapaba. A Bibiana Fernández, que era transexual, y a él, que era gay, los dos muy conocidos, les pedían en los restaurantes que no entrasen porque los clientes huían. Tenían que buscar un VIPS y recluirse en él de madrugada.

—¿Algún secreto?

—Solo los que él mismo llegó a descubrir. El público encontrará historias conocidas, que forman parte de su leyenda, relatadas desde su punto de vista. El problema con Carmina Ordóñez, que era una persona muy derechas, de cantar el Cara al sol, y llegó a costarle la pérdida de clientes. Su amistad con Bibi Fernández, que era una de sus musas junto a Nati Abascal y creo que fue un poco ingrata con él. Aquella portada del Hola con la boda de Rocío Carrasco y el peinado que tuvo que hacerle... Ser su amiga fue un privilegio.

Biblioteca municipal de Pontecesures. Jueves, 4 de junio. 20 horas. Con el periodista José Antonio Pérez y la peluquera Rosa Fernández.