Portos solivianta a los valeiros al impedirles que dejen los aparejos en el pantalán cesureño

Los marineros afectados afirman que cada vez «se nos están a poñer máis obstáculos» para poder faenar en el río


pontecesures / la voz

El incendio comenzó en Carril y parece estar extendiéndose Ulla arriba. Los valeiros, que trabajan con base en el puerto de Pontecesures, han salido a la palestra para denunciar que Portos de Galicia les está haciendo la vida imposible con una serie de órdenes y requerimientos que «non teñen ningún sentido». Alegando incomodidades para los peregrinos, se les ha comunicado que está terminantemente prohibido que dejen sus aparejos en el pantalán. Una prohibición que se sustentaría, también, en el hecho de que ese almacenaje daña las estructuras de madera.

Ayer, después de largar sus nasas al agua y regresar al puerto cesureño, los valeiros se cuidaron mucho de cumplir las órdenes. «Baixo ameaza de sanción, calquera se atreve», comentaban en el muelle. Lo de dejar el aparejo en el pantalán puede parecer una cuestión nimia, pero no lo es: durante la temporada de la lamprea, de enero a marzo, los profesionales necesitan tener redes de repuesto y otros materiales a mano. «Non hai sitio onde deixalos», se lamentan. Descartan usar la rampa para tales fines por varias razones. La primera, que no se pueden tener esos espacios ocupados. La segunda, que «alí hai ratos que roen as redes, e simpáticos que poden tiralas ao río por facer unha graza». La tercera, que las rampas del puerto de Pontecesures están hechas un desastre: sobre ellas crece la vegetación y una capa de limo que las hace no solo impracticables en algunos de sus tramos, sino realmente peligrosas.

Para los valeiros, el lugar ideal para colocar sus aparejos es el pantalán. Según indican, solo ocupan el borde del mismo, por lo que no entorpecen a los peregrinos. Y es que el barco que sube a los caminantes río arriba comparte el pantalán de los marineros, para quienes fue construida originariamente la estructura. «Nunca tivemos problemas de convivencia cos peregrinos. Ao contrario, moitos se achegan ata nos para vernos traballar», explican los valeiros.

Tampoco aceptan que Portos les achaque el mal estado de los pantalanes. «O problema que ten esta estrutura non somos nós, é a falla de mantemento», explicaban ayer, mostrando las tablas de madera desgastadas. Y volviendo a indicar el mal estado de las rampas que utilizan a diario.

«É inexplicable que nos estean a poñer un obstáculo detrás doutro», explicaban ayer los integrantes de un colectivo que aglutina a un total de 17 embarcaciones, diez de la cofradía de Carril y siete más de la de Rianxo. Han pedido ya la mediación del alcalde de Pontecesures, que de momento no parece haber tenido demasiado éxito con las gestiones realizadas. Así que los valeiros han trasladado también su malestar al patrón mayor de Carril, para pedirle que desde ese pósito se tome alguna medida que permita recuperar la normalidad durante lo que queda de campaña de la lamprea. Esta, por cierto, no marcha especialmente bien. El Ulla baja casi sin agua, y eso se ha dejado notar en las capturas. «Os primeiros días aínda se collía algo. Agora, como moito, unha lamprea ao día».

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