La última fusión en la provincia acordeón

Pontevedra es el escenario de la unificación más próxima y también de la segregación más reciente


PONTEVEDRA / LA VOZ

La provincia de Pontevedra es el escenario de la última fusión municipal de Galicia, la de Cerdedo y Cotobade. Pero también de la última segregación. Esta es la historia de fusiones pasadas, escisiones recientes y movimientos que no cuajaron.

En enero de 1913, Vilagarcía, Vilaxoán y Carril dejaron de ser ayuntamientos independientes. Juntos, aunque sin perder su personalidad, han llegado a convertirse en la octava ciudad de Galicia. Pero mientras Vilagarcía daba sus primeros pasos como un municipio único, un poco más al norte se estaba fraguando una secesión. La próspera villa de Pontecesures logró en 1925 independizarse de Valga. Noventa años después, las dos localidades parecen haber definido su personalidad, y ni el alcalde cesureño, Juan Manuel Vidal Seage, ni el valgués, José María Bello Maneiro, muestran el más mínimo interés por la fusión.

A Illa de Arousa es el Concello más joven de Galicia. La última segregación. Nació el 1 de enero de 1997 tras conseguir la segregación de Vilanova. Se cumplió así una reivindicación de la sociedad isleña, que siempre luchó por gestionarse de forma autónoma. Pero el camino no fue fácil. Hubo que salvar muchos trámites administrativos y supuso la división del PSOE de Vilanova, ya que los concejales del continente no estaban conformes con la escisión. Las característica geográficas de A Illa simplificaron el proceso desde el punto de vista territorial, lo que no fue tan sencillo fue el reparto de servicios y cargas financieras. A Illa dispone hoy en día de todos los servicios básicos e institucionalmente funciona con total normalidad. La posibilidad de fusiones con otros concellos, ni se plantea en este municipio.

Desde Lalín, el entonces alcalde y ahora senador, José Crespo, ejerció ya hace años como defensor de la fusión de concellos. Incluso encargó un estudio de expertos presentado ante la Xunta sobre sus ventajas. Buscó impulsarlo en su etapa como presidente de la Fegamp pero sin cuajar la idea en tiempos de bonanza económica. Llegó a hablarse del Concello de Deza para aglutinar a los seis actuales, pero no hubo pasos al margen de una mancomunidad casi sin servicios comunes. También surgieron voces de una posible unión de Dozón a Lalín, pero encuentra el rechazo de plano en el primer caso del regidor, a pesar de la constante pérdida poblacional y de la dependencia en muchos servicios de la capital dezana. La fusión de los ayuntamientos de Oza de los Ríos y Cesuras en 2013 provocó un efecto contagio en Mondariz-Balneario que nunca llegó a materializarse. El PSOE de esta localidad planteó la posibilidad de crear un gran término municipal entre los ayuntamientos de Mondariz, Mondariz-Balneario, Covelo y Pazos de Borbén. Pero su propuesta no tuvo apoyos. Hoy en día los alcaldes de estas localidades ni se lo plantean. El regidor de Mondariz, Xoán Carlos Montes Bugarín, no cree que exista ninguna demanda social que justifique una unión. Tampoco sus homólogos. Sí valorarían que los ayuntamientos se asocien para compartir servicios y abaratarlos, pero no a costa de perder su propia identidad como municipios.

Información elaborada por Carlos Pereiro, Rocío García, Bea Costa y Alejandro Martínez.

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