Los feriantes de Pontevedra  piden trabajar: «¿Por qué los parques infantiles sí y las atracciones seguimos en casa después de 16 meses?»

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

O GROVE

Patricia Penas lleva dos años sin poder trabajar en sus atracciones de feria a causa de la pandemia
Patricia Penas lleva dos años sin poder trabajar en sus atracciones de feria a causa de la pandemia MONICA IRAGO

Lamentan que pese contar con un protocolo, lleven 16 meses en casa

07 jul 2021 . Actualizado a las 20:04 h.

Hablan poco de ellos, pero llevan año y medio en sus casas. Sin ingresos. Sus camiones y los tráiler que esconden las atracciones no han vuelto a desplegarse por las carreteras del todo el país y estos negocios, la mayoría de ellos familiares, ponen en riesgo su supervivencia después de 16 meses en blanco. Las barracas acumulan polvo en los garajes de sus hogares desde que el 14 de marzo del 2020, el Gobierno central decretó el estado de alarma. Desde entonces han visto como otros sectores empezaban a desperezarse, mientras ellos siguen sin actividad. Y sin visos de tenerla. «Tenías algo de esperanza, pero todo parece que se vuelve a torcer», apunta Patricia Penas, que este fin de semana tenía que montar su atracción de karts en O Grove, pero «como todo empeoró, hasta el jueves no nos dirán nada». Esa incertidumbre sobre el escaso trabajo que tienen es un golpe más para un sector agonizante.

Cuando los feriantes pensaron que también para ellos llegaba la desescalada, el megabrote de Mallorca y la imprudencia de muchos vuelven a frenar la reactivación. Ellos lanzan un mensaje a los Concellos: «Por qué los parque infantiles pueden estar abiertos y nosotros ser un riesgo para las personas». Esta reflexión de Patricia Penas la suscribe también Carmen Fariña. Ella forma parte de una familia de feriantes. Viven de esto y reclaman un empujón de los Concellos para ayudarlos a salir adelante. «Tenemos la autorización de la Xunta y el protocolo para actuar, pero los ayuntamientos se están echando para atrás. Nosotros somos los primeros interesados en que no haya contagios», recalca Fariña desde su casa de Verducido, donde tiene las atracciones paradas. En su caso pudieron desempolvarlas el pasado fin de semana para acudir a las fiestas de Muxía. Esa prueba de fuego la superaron con éxito, pero ahora no saben cuál será su próxima cita. «Cumplimos el protocolo, no hubo ningún problema. Los parques de muchos pueblos y ciudades están abandonados cuando nosotros estamos limpiando continuamente», puntualiza Fariña, que recalca que «no tenemos nada que ver con los botellones. Si quieren acabar con ellos que pongan un toque de queda».

Los feriantes de Galicia llegaron a plantear a la Xunta la posibilidad de hacer una especie de parques para atracciones en los que estuvieran vallados y donde el control de aforo, de entrada y salida y el uso de gel de hidro alcohol son una obligación. La propuesta no cuajó y ahora esperan que los concellos den un paso al frente en la organización de las fiestas.